viernes, 13 de febrero de 2009

Buscadores del Sol

Detalle astronómico-calendárico de la figura central del monolito conocido como: La Puerta del Sol. Tiwanaku. Bolivia.






Cortesía: www.lacoctelera.com/ myfiles/elgaviero

Nota del Webblogger.
Emerson Rondón fue uno de los 3 peregrinos que se lanzaron a la búsqueda de su periplo-origen histórico, prehistórico, geográfico y existencial, saliendo de Caracas, hacia la Gran Sabana, Amazonia, Bolivia, Perú, Ecuador, etc, en un viaje iniciático que no olvidarán nunca. Regresó transformado y enriquecido. Este escrito traduce parte de lo que halló mientras recorría partes de nuestro subcontinente aún muy vivo, conductor e iluminador. Publicamos con gusto sus vivencias y experiencias que supo compartir con sus dos compañeros de ruta, Arkaúm y ME.


Los pasos errantes de andantes y buscadores de los secretos ocultos de la vida y de la muerte no se cansan, des-cansan. Caminar te hace no pensar, te produce un agotamiento inverso al despertar del espíritu y permite que te compenetres con tu lugar en ti mismo, ese que cotidianamente perdemos por la contaminacion cultural, por esa educación plana de caminar en fila. Pasos errantes no son pasos de viajeros, por lo menos no como lo manejan los filósofos andinos, los sacerdotes del sol. Subir una gran montaña te da la oportunidad de elevar tu conciencia y ascender por encima de tu nivel normal de concentración, permite que te alejes del plano instintivo y animal, de ese gozoso y placentero salivar de las pasiones. Subir una gran montaña en una isla te da una condición especial de transmutar tiempo y espacio, acercándote a lo mágico, a lo verdadero y real de la esencia alquímica, el ser. Subir una gran montaña y conseguir una ciudad sagrada perdida es como regresar a tu origen cósmico.

No dejemos de caminar
No lamentemos errar,
Descansa caminando
No camines en descanso.

Anda descalzo y sin prisa
No olvides tu sonrisa,
Mucho menos creas que nunca te lloverá
Pero adelántate al día y sal temprano.

Nunca excedas tu morral
de cosas innecesarias,
pero lleva algo que jamás creas utilizar,
pues siempre te hará falta.

Llena tu cantimplora
con la humedad de tus recuerdos,
pero no sacies tu sed con ellos
siempre aparecerá un manantial.

No empañes tus binoculares
con el futuro y el pasado,
pues así no podrás retener
la grandeza del presente.

Abre bien los ojos
y déjate impregnar de las simplezas de la naturaleza,
pues ellas guardan la verdadera sabiduría.
Tócalas.

No comas todo lo que veas
y deja espacio para las percepciones de la vida,
Ese es el más preciado alimento
cómelo despacio.
No te trasnoches en la ira
y olvida viejos rencores,
Cuélgate un "dije" de afecto
y desecha el medallón de orgullo, de egos.

Por último
Abrígate con una chaqueta que te haga llegar tan lejos
como sólo la grandeza de tu amor te lo permita.
Camina.

Recuerda que andas con las botas de tu conciencia y respiras luz.
Alumbra.

Emerson Rondón, 2009