viernes, 23 de julio de 2010

El 11:11


Un 11:11 que anuncia hechos irreversibles como si de repente se pararan las manecillas del reloj alarma en un punto de la esfera y la gente tuviera que oir la diana.

Al fin le llegó el 11:11 a Chávez Frías y su Gobierno. Era hora.


Sólo un cruzado hubiera podido hacérselo saber a un bandolero.


La Frecuencia o el Portal 11:11 apareció ayer noche en el reloj digital y luminoso de mi cuarto y supe inmediatamente que se trataba de un anuncio importante y relacionado.


El número 11 ya aparece en 1963 en un recuadro en mi primer librito, Violeta Siete. Me ha signado una y otra vez.


Venezuela y la Humanidad están requeteprotegidas contra viento y marea, sismos y erupciones volcánicas, lluvias de meteoritos y básculas geomagnéticas y geofísicas, abruptas alteraciones polares y ecuatoriales, amén de gobiernos decrépitos y tiranías cínicas y malévolas donde ganan los hipócritas y los falsos profetas que sólo saben vampirizar hasta cierto punto si se cuidan de NO sobepasar este punto mortal. Om Mani Padme Hum.


Vendrán Tiempos Mejores y Buenas Cosechas cuando aprendamos a vivir de un modo más civilizado, honorable y lúcido.

P.S. Será una década (2011-2020) bastante delicada y mientras Neptuno, que vive de lotos dorados, azules, rosas, blancos flotando en el agua, así lo demuestre y pueda Claude Monet pintarlos con gran maestría desde su trono en el Empíreo para que los terrícolas no se sientan tan abandonados. Creo que en esencia eso fue lo que mi papá halló a su agrado y quedó sorprendido cuando soñé con él esta madrugada del sábado 21 de abril de 2012 al tiempo que yo preparaba en Samambaia y Las Tres Marías a mis compañeros y compañeras de ruta que debieran tener por norte a la flor de lis como la tuvieron los scouts de gas que vinieron millones de años atrás desde Orión, Can Mayor y Ursa Mayor (entre otros aventureros espaciales) a sembrar el petróleo verde, como hubiera dicho mi tío Arturo Uslar Pietri, quien ya ha debido reencarnar para ayudar de nuevo esta patria nuestra a iluminarse y ser sancta sanctorum y pan de comino, ajonjolí, centeno, cebada, maíz, trigo y avena.


-Ansolrâ

jueves, 22 de julio de 2010

Ningún método o ceremonia y ritual es perfecto e insustituible

Viene de la entrada precedente

Ningún método o ceremonia y ritual es perfecto e insustituible. Ni siquiera los ritos religiosos y más esotéricos o frívolos, por más consagrados, maravillosos, gloriosos, ricos e impactantes que sean, no pueden dejar de sernos indiferentes e insignificantes alguna vez e impedir que no se corrompan, oxiden, envejezcan, mueran y desaparezcan de la superficie de la tierra o renazcan años después con otros nombres, en otras partes del mundo, siglos y milenios después. Es una ley natural pues no hay imposibles. Tarde o temprano lo que creamos aquí abajo regresa y sube hasta la noósfera alrededor del planeta que lo recibe, mezcla y recicla. Lo que hace un genio, un artista, un inspirado, es precisamente eso: se conecta con los electronvoltios de la Matriz Astral Planetaria compuesta del pasado, presente y futuro del cuerpo celeste y succiona de la teta de esta Vaca Lechera ideas, pensamientos, vibraciones, partículas divinas, milagrosas, únicas. De paso deberíamos pedirle perdón a la tierra por los sacrilegios cometidos en la Protohistoria, Prehistoria e Historia. Es una deuda que cargamos y debemos resolverlo.


No obstante, lo que sí debieran hacer ahora los humanos, sobre todo los inciados e instruidos, es descartar y poner de lado sus egos y reconstruir los ritos, los más interesantes y valiosos por supuesto, reconstituirlos, reciclarlos, reformarlos, regenerarlos, inseminarlos de nuevo (es lo práctico, inteligente y generoso), aprovechar sus formas, curvas, proporciones viejas y usadas, sus partes, miembros, restos y cenizas, aspectos y lados buenos, nobles y útiles para crear nuevas formas y figuras que se puedan extender en el tiempo y el espacio, nuevas particularidades, variables, células y ejecuciones que hagan posible que el ritual o el rito de antes resucite y continúe extasiando aunque esté refundado y refundido. Esto mismo hace el arte una y otra vez -cuando lo permiten los egos- y así debiera hacerse en general en todas las áreas de la vida ya que nada muere para siempre: todo es metamorfosis, admirable variación y transmisón de átomos y chips de inteligencia. Por lo tanto creo en la leyenda y la lección del ave Fénix en un cien por ciento pues nos dice que de un compostero cultural pueden salir bellezas.


No creo ni apoyo la Tradición per se porque los signos, los símbolos, los ideogramas e ideoglifos, las combinaciones y los librettos pueden ser ejecutados, interpretados y reinterpretados un millón de veces por lo menos (si son universales). Creo en la tradición y la conservación, también en la innovación, la inspiración, la iluminación súbita, la recreación, la transformación, y sobre todo creo que toda sociedad necesita obligatoriamente, por razones higiénicas, atmosféricas y biosféricas, que cada cierto tiempo, cada 52 años, cada 13 meses de 28 días, por ejemplo, se renueve, se de la vuelta, se cocine, se esclarezca, se produzcan cambios, variaciones, mutaciones y transmutaciones que la refresquen y rehagan, como hace la serpiente con su piel cada cierto tiempo o como hace un árbol al crecer y perdurar que periódicamente añade anillos a su corteza y tronco. Eso de crear o causar «anillos» es para emularlo y meditarlo: un árbol no destruye su pasado, lo anterior, lo viejo, sino que lo respeta y suma, añade, ensancha, dando a entender que se construye sobre lo establecido y se valora lo anterior. ¡Qué modo tan sabio y original tiene el reino vegetal de registrar un ciclo de vida y seguir dándole valía y sentido! Anillos sobre anillos. Debiéramos hacer lo mismo. Eso pensaban los hopis, sioux, comanches, dakotas, iroqueses y algonquinos. No destruíamos por destruir como lo hicieron los caras pálidas que no creían sino en su malsano egoísmo depredador y metálico muy propio de dinosaurios y salvajes.


¿Cuál es la función de un ritual? Pues producir más inteligencia, sabiduría, conocimiento, experiencia; más amor, solidaridad y unión, además de fuerza, salud y longevidad; más evolución, refinamiento y mejoría. Si un sistema de conocimiento y enseñanzas, en dos palabras, un protocolo meditado, no mejora las funciones de una sociedad o una compañía de personas, como si se tratara de un cerebro, un corazón, una vejiga urinaria, un páncreas, un esófago, o un manual práctico de habilidades, entonces el ritual no sirve o no está siendo seguido, ejecutado plenamente y bien, no ha guardado correctamente las claves y los santiseñas, o está desfasado y fuera de lugar. Las condiciones cambian. Quizás haga falta un detalle o dos o tres, quizás sea cuestión de ortografía, gramática, matemáticas, gimnasia, intención y perseverancia o diplomacia, una cuestión de adaptación e instrumentación, clima y geografía, astralidad y paranormalidad. Si un ritual o manual no conduce a la alegría, la felicidad, el compañerismo, la solución de un problema sea cual sea (un ritual debe tener de teoría y praxis a la vez), entonces habrá que modificarlo y reemplazarlo por uno mejor y más actualizado. Como cuando una vivienda no ha sido bien hecha y no se han usado por re o por fa materiales convenientes y convenidos de antemano.


Por eso no hay rito ni método ni sistema social que no sea perfectible en esencia, no tenga en su esencia un grano de vida pero también de muerte o metamorfosis, de oportuno, cambalache y reemplazable, de redimensionado, algún faltante, alguna posibilidad latente. El giro de la Rueda de la Transformación no tiene fin y tampoco debe ser motivo de tormento. ¿Por qué? Porque todo lo que ha sido creado por la mente humana y extraterrícola o divina, en esta Galaxia o en otra, en cualquier dimensión anotada y pensada, está sujeto a la impermanencia, la traslación, la oscilación dinámica, la movilidad, el meneo, la electrodinamia, el yin-yang, la intemporalidad, el 99% digo yo, que imposiblita la estática total, la ley de accidentes y necesidades perentorias. Resulta inevitable que un factor u otro en el camino puede y deberá cambiarse o alterarse en un momento o lapso dado, y corregirse, readaptarse, reasimilarse, et cétera, ya que no solamente ningún ser creado en esta dimensión u otra es real y totalmente finito e idéntico a otro, en esta vida y en cualquier otra (a menos que sea clonado), sino que en nuestra Esencia y Ser Triple y Equilátero hay factores y elementos semejantes y parecidos a los que tienen más seres, ahora o por venir, aunque también es verdad que estas similitudes e igualdades hayan podido ser o serán combinadas de un modo distinto por la Mente Superior, Crística y Cósmica, que sí es puntual e invariable siendo, de un modo perfecto y armónico, omniabarcante, omnipotente insondable, infinitesimal, incalculable, impensable, inimaginable, imperecedera, magnífica y radiante. Tampoco esto debe ser motivo de tormento sino todo lo contrario. Es muy saludable y reconfortante saber que somos parte de una estructura, un organigrama ideado y llevado a cabo por un Súper Mente Lúcida.

Desde que el mundo es mundo, el universo de nuestra vida, que no es sino el reflejo de la mente que habita en nos, está anclado en esta dualidad cosmológica que llega a todas partes y rige todas las leyes universales, por ejemplo, las de la reencarnación, la de la inmortalidad del alma, la de la inflamación del espíritu o chispa sagrada y elemental en el corazón. Sólo lo Increado, si así puede describirse a lo Más Alto y Sublime, al Everest del Shangri-La, reside en el Gran Todo o Gran Nada, si así se prefiere denominarlo aproximadamente. Y digo «aproximadamente» porque NO es posible llegar al centro del Centro. No está permitido, al menos desde
afuera. Ese terreno sacro está reservado al Padre-Madre de Luz. No obstante, si los innumerables hijos e hijas regados por el cosmos tienen la dicha de acoplarse con su Productor, desaparece de inmediato toda noción de Dualidad y Cambio Incesante. Esta posibilidad está abierta a todos y todas sin excepción. Pero requiere trabajo. Tampoco es una idea nueva pues existe desde el mismo nanosegundo que llega a un mundo dado el germen sacrosanto del Espíritu Santo. Sólo a través del Espíritu Santo podemos acoplarnos e integrarnos a la Causa Real Mayor o Real Arco Real de la Presencia Sin Par. Anoche vi un documental y reportaje sobre la vida oculta de Jesús. En 1978 visité la tumba de Issa-Yuz Asaf en Srinagar, Cachemira. Es un lugar idílico. Creo que mi primo hermano fue hasta la India y estudió en los Himalayas. Pero también sé que no todo lo que se ha diseminado acerca de él es verdadero y ajustado a la ley variable de los hombres. Todo ser predestinado vive en varios mundos simultáneamente y hay de todo un poco. Lo importante es que no hay manera de circunscribir y fijar la Mente y hacer que se vuelva tierra por completo. No es lo mismo intelecto que mente. La Mente es una antena que recibe y envía ondas electromagnéticas, es libre por esencia, no tiene dueño, sólo UN AMO QUE AMA EL ESPECTRO ELECTROMAGNÉTICO DE LA LUZ INTERESTELAR. Que perdure y dé vida lo que mi primo hermano hizo y dejó de hacer, que su luz la reciban los puros y libres de fanatismo, dogma y maldad, y que el Reino de los Cielos (que seguro es la manera poética y filosófica de describir un campo fotónico y psiónico con resonancias de altísima nitidez y puntería) nos inspire, libere, encienda y propulse, en el aquí, el ahora y el siempre.


Recordemos lo siguiente: somos interdependientes. Todos también somos diferentes y copartícipes, fuimos creados y recreados a lo largo de muchas existencias de un modo muy particular y original que nos vuelve únicos sobre la faz de la Tierra y allende, y por lo tanto no hay nada que no pueda o deba ser adaptado o readaptado ya que el orden universal de las cosas incita a la integración, la multiplicidad o sinfonía, la armonía, y no tanto a la cacofonía, el desbalance, la desunión, la separación, la alienación y el sufrimiento. Cuando éstas irrumpen hay una disfunción, una anormalidad o una atrofía, una monstruosidad y una decadencia total que la misma Naturaleza corrige y sanea a su manera y según su gusto. Somos máquinas, unas más cuerdas, sensibles y sagaces que otras, pero máquinas al fin y al cabo. Por ello las tiranías, las dictaduras totalitarias, las hegemonías, las uniformidades son la cosa más absurda, insana, irracional, absurda y destructora que pueda haber. Vive la différence!, como dicen los franceses, porque ahí, en la diversidad, la amplitud y la tolerancia radican la felicidad y la armonía, amén de la bonanza, la ganancia, la fecundidad y la creatividad. Basta ver el catálogo de creaciones en los diferentes reinos de la Madre Naturaleza para entender cuán variado, maravilloso y productivo es el imparable caudal creativo del SER SUPERIOR, RADIANTE Y ETERNO, DE LAS GALAXIAS Y SUPERCÚMULOS INTERCONECTADOS, INTERDIMENSIONALES, HERMOSOS, PLURALES, que da abasto para todo porque forma parte del Gran Todo. Hasta lo que parece un despropósito, una arbitrariedad, una injusticia, una zoquetada, una nimiedad, tienen cabida, pues los trazos que emplean el Gran Arquitecto y la Gran Diseñadora del Universo son geniales e indescifrables. Decía Nietzsche que si no puedes maldecir, bendice. Que así sea por amor y alabanza a Alá y las Vírgenes Negras.


Para terminar, diré que es difícil, sino imposible, decir sin equívocos que un método, un ritual, una fórmula, un aparte, un sistema, una ideología, una creencia, una doctrina, una yoga, sea 100% superior a otra. Eso dependerá de cada quien, del cristal de cada ojo y de la conciencia individual, de nuestro nivel y grado de evolución y sapiencia y hasta de la circunstancia, el clima, la geografía y el ecosistema que nos rodea e influye. [Por lo tanto, es hora de dejar atrás las vestimentas negras en los rituales como se prescribe obligatoria y exlusivamente en ciertas sociedades secretas aunque yo no tenga nada en contra del color negro. Reconozco que todos somos hijos e hijas de la terra preta, de la capa negra orgánica de la tierra que nos dio la vida y el sustento, de la concentración e interiorización de la sagrada conciencia, etc.] No hay nada en este mundo y en el otro que no tenga algo de otro. En el reino de la imaginación las imágenes, las proyecciones y las interpretaciones se unen entre sí, como haciendo el amor a la luz de los Elementos. Todo está bien interconectado, entrelazado, entretejido, hermanado, aunque no parezca a primera vista porque el todo es de una complejidad asombrosa y pasmosa. Todo está interrelacionado y equilibrado. Nuestro Universo es una caja mágica de admirables polaridades y centros nucleares, ejes, focos, encuentros y resonancias magnéticas, directas y alternas. Todos los campos magnéticos y eléctricos se tocan e interrelacionan de una manera u otra como todas las gotas de los ríos que caen en el mar y luego en el océano se juntan, convergen, confluyen, confunden y mezclan indefectible e indisolublemente. Vivimos en el reino de la integración, la cohesión, la fusión, la unidad y la unicidad, en una Matriz Áurea que lo unifica todo sin excepción, va más allá de la razón, la lógica, el cálculo. Es un 12 de Neptuno que ninguna máquina podrá abarcar. Sólo puede hacerlo la conciencia del Ser cuando nuestra mente lo permite, tira la toalla soberbia y arrogante, y se tira con amor a los pies de la Shaktî Suprema. Entonces no hay más reglas y normativas, ritos ni grados superiores o inferiores, derechas e izquierdas, ni dinero por supuesto, sólo una Luz resplandeciente y vivificante que lo llena todo y nos da tanta alegría y paz que apenas podemos describirla con lucidez y claridad.


Esa es la tónica del mundo divino, el mundo de lo sublime y lo omniabarcante, increíble, omnipresente y omnipotente, donde los sonidos del Grande OM arreglan todos los conflictos habidos y por haber y se despliega un panorama idílico y cinematográfico que cubre la pantalla de 360 grados que nuestras neuronas desean conocer ¡que sin duda van a conocer! Hay que ir hasta allá. Es la paz, la paz bendita. Cuando se afirma que vivimos en el Uno, que somos del Uno, que esto es lo Primordial y Verdadero, una Síntesis, eso es correcto, está en el guión. Estamos repitiendo lo que los Antiguos afirmaban. Creo en un deísmo fantástico, con milagros, prodigios, arrobamientos, revelaciones y profecías, bastante raro y peculiar lo reconozco, y lo contrario me parece una falacia, equivocación, tergiversación, ofuscación. Me parece increíble y aberrante que se juzgue que la Divinidad es ajena a nuestra suerte. Pero mismo la aberración, la locura y lo absurdo son parte del vasto y complejo ritual que tolera la Mente Superior, Crística y Cósmica. Que esto nos lleve a la paciencia, la imparcialidad, objetividad, cordura, serenidad, beatitud, bondad, a la mar de la tranquilidad y la paz entre venados. Allá quienes se empecinan en hacernos entender algo a punta de pistola, amenazas y ofensivas malediciencias. Si no te respetan, estiman y quieren, mejor aléjate, porque todos los albañiles o masones que se precian de ser estudiantes y obreros de la vida trabajan en pro de un hermoso Templo de Sabiduría, Luz y Amistad que le da la bienvenida a todos los hombres y todas las hembras que se quieren amar entre sí, tolerar sus diferencias, abrazarse en pro de una causa común, perdonarse sus faltas, omisiones y ofensas, más allá de géneros, familias, orígenes, educaciones. Emulemos a la Divinidad que escucha mas no juzga ni condena a priori. Âten pa’ ti y pa’ mí, obrando con buena voluntad, sensibilidad, arte, pericia y tonalidad. A la larga el mejor ritual es el que se hace en silencio, a solas, comulgando con Dios y su despampanante Diosa, sin rollos ni arrecheras, no importa dónde, cuándo, cómo, tras nuestra Estrella.


Por último, te suplico, no discutas ni pelees. Controla tu verbo. Oye y observa a tu mascota aunque sea una pulga. Respeta tu bolígrafo, tu computadora. Coge tierra y frota tus manos con ella. Alza la mirada. Respira hondo. Asimila ese árbol. Ve la nube. Es bueno vivir. Descansa de noche. Mañana será un nuevo día y posiblemente resuelvas un problema viejo. Confía en tu estrella. Perdona a tus vecinos si a veces son tan brutos que tocan corneta por nada o te miran con sorna. Todos y todas estamos demasiado estresados y estresadas. Las presiones sobran. Dios hace Su trabajo mientras tú te olvidas. ¡Qué maravilla! No todo es dinero. Y el Dalai Lama cumplió otro aniversario más. Cuando te quejes y te sientas impotente recuerda que hay otros y otras que la están pasando mucho peor que tú. Ten piedad de tus gobernantes porque muchos no saben lo que hacen ni tienen ni idea de porqué están ahí. Eso lo hubiera dicho Jesús y antes que él, Gotama Buddha, y poco antes que éste, Zoroastro o Amaltea, la ninfa que amamantó a Zeus/Júpiter. Más allá del Bosón de Higgs está el psión de Tåkrã. Investigador, no busques afuera la respuesta que está dentro. Ríe, sonríe, date un gusto, baila, camina, haz deportes, y ganarás unos cuantos meses más de vida. Grita de vez en cuando. No te enfermes por un descuido como le sucedió a Francis Bacon. Ama, haz el amor, viaja, dale la mano a quien te la pide, y calla a veces para que puedas escuchar mejor. No uses un condón a menos que sea estrictamente necesario: irrespetarás a la mujer que vas a acariciar y te acariciará. Nunca está de más consolar al afligido, al desamparado. Trata de no mentir mismo si te cuesta y pesa, aunque una mentirita blanca de vez en cuando no hace mal a nadie y nos quita presión, agravio y dolor. Habla con tu Creador y tu Creadora, les gustará oirte, verás que morirás en paz cuando colapses. O quizás levites y te esfumes en el Nirvãna como hacen los ángeles, las odaliscas en el séptimo cielo, los gatos siameses más finos. Haz tu papel.


Que el azul del cielo, las manzanas azules, los arándanos y las moras azules, los montes azules, el Caballo Azul del expresionista alemán Franz Marc, el período azul de Pablo Picasso, el azul oxígeno, el Buddha Azul, el Krishna de azul índigo, los seres azules de la frecuencia neptuna que planean llegar acá después del 2018, la sangre azul de Prusia de los cefalópodos, como la del pulpo Paul del Mundial de Fútbol, la rosa azul de Takra, etc, os bendigan, abrillanten y tonifiquen con sus colirios, melodías y cromosaturaciones. Que la sepia, roja, blanca y azul Sefarad os llene de alborozo. Que al-Andalus os llene de riquezas y talentos. Que Sinaloa siga allí. Que el Altísimo os conceda Su Luz y proteja vuestra estadía. Que la Gran Madre Rusia os abrace. Que mi amor os llegue ya.


Caballo azul I. Franz Marc (1880-1916). Crédito: www.reproarte.com

domingo, 18 de julio de 2010

El Fin de los rituales es crear conciencia y ennoblecer



A mi hermano José M:. M:., medio venezolano y medio colombiano, todo planetario, ciudadano del drama, con mis votos para un Nuevo Amanecer después de las lluvias de ahora (según Benjamín Solari Parravicini), el de la Revolución Azul del Siglo XXI, que abrirá un paréntesis en la historia del país al norte del sur de la Amérika.


A Paul Otto Hesse, Paul Laviolette, Estelle Irizarry, James Churchward, Leo Frobenius, Richard Wagner. Que se entienda: para abrir nuevos caminos siempre habrá que martillar la pared con fuerza. Eso mismo le sucede a cada nueva idea que termina estremeciendo y abriendo nuevas longitudes y latitudes y arcos de distancia. Abrir un nuevo hueco equivale a abrir y destapar una nueva neurona en coma y vencer la resistencia impuesta por milenios y milenios de olvido, pasividad, indiferencia y desidia para que su destello y función no se dejen ver.


Cuando desde tu ángulo de guerrero de la luz en el Poniente, a la caída del Sol, observes las Siete Cabrillas Natatorias, las Siete Hermanas de las Pléyades, entonces sabrás que está por llegar pronto un cambio para la Tierra. Mide entonces la declinación de este cúmulo estelar. Muchos se encogerán de hombros mientras otros prestarán atención. Recuerda que las Pléyades jugaron un rol importante en la decisión de mandar a Cristóbal Colom, el sefardita mallorquín inspirado y atrevido a la conquista peninsular de la Amérika y en las vidas de los pueblos precolombinos y oceánicos. Igual pasará ahora. Muchos no entienden ni les interesa eso del cinturón de fotones de las Pléyades porque lo consideran un absurdo, una locura más. Pero el campo magnético de la Tierra sí lo siente y sabe que a mayor velocidad e intensidad fotónica mayor impresión telúrica, acuática, ígnea, aérea y pránica. Nada está desvinculado o divorciado de su entorno. Como es arriba es abajo. Desde tu ángulo de observación impasible mira a las Pléyades como quien ve al pitcher que lanza la bola y ve a Orión y sus Tres Marías como el bateador que le pega a la bola con toda su fuerza y la envía al fondo del estadio. Eso mismo va a acontecer en nuestro planeta pronto. En 1998 se abrió una Puerta Celeste en el Este. No digas luego que no se te advirtió, espectador y espectadora de las Grandes Ligas. No te quedes impávido e impávida, si el suelo a tu derredor se mueve cual sarabanda. Tu planeta se llama ‘Saras’ en Solex Mal: es decir, “dolor”.


El problema no está en el idioma usado, si sagrado o profano, el sistema o modo de comunicarse, entenderse y subir la referencia individual o colectiva (si esa es la intención premeditada), el ritual, el puente, el gesto o la palabra secreta. El problema no es tanto la letra como el espíritu, la palabra como el modo de hablar, exponer, describir o entretener. El problema yace en el trasfondo del ser humano, en su ética y moral, en su actitud y filosofía, su combinación de ideas y pensamientos, emociones y sentimientos. Por disquisiciones, diferencias y discrepancias, muchas de ellas absurdas y ridículas, inflexibles y rígidas, los humanos se han agredido unos a otros, se han matado, herido e injuriado entre sí, con intolerancia, fanatismo, sectarismo, prejuicio e imposición, protagonizando luchas necias por poder, dominio y control, con ese autoritarismo dogmático que Krishnamurti combatió toda su vida, quedándose en la forma y las apariencias y no tanto en la esencia, el numen, el núcleo, el corazón y la yema. ¿No será hora de pasar la página y comenzar una nueva etapa y fase histórica? ¿Le sucederá igual a Venezuela, mi patria querida? ¿No se da cuenta acaso que han pasado 52 años desde la caída de Marcos Pérez Jiménez, ese 23 de enero de 1958? ¿Acaso no ha tomado en cuenta los 52 años solares del ciclo histórico de las Pléyades que los antiguos mexicas, mayas, y mesoamericanos en general celebraban en medio de rituales agrarios y sacrificios humanos, tratando de impedir con tremendos y sanguinarios holocaustos que sus mundos no terminaran en medio de eclipses y demás horrores de fines de mundo? ¿Acaso no hemos aprendido a reconocer el valor de los eclipses lunares y solares que en este 2010 van a impactar directamente a nuestro país en medio de tanta nigromancia, horror, putrefacción, atraso y desunión general? En 52 años los venezolanos hemos pasado de ser la cabeza de Latinoamérica a la de ser la cola de Latinoamérica, junto con Haití, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa. Hoy somos un país pobre, catatónico, desfasado, gobernado por mediocres y malandros. Culmina y se cierra para nosotros un ciclo urobórico. El Dragón de los Nodos se muerde la cola. Será el fin de Macuto. Las Pléyades y su cinturón fotónico están escribiendo nuestro destino sobre nuestras cabezas y debemos prepararnos para el Gran Cazador de Orión y para lo que vendrá del 2012 en adelante que gradualmente, a lo largo de varias décadas, irá modificando nuestra existencia así como la del planeta hasta dejarlo renovado y reformado. Es lo que intuyo y me estoy imaginando. Hay que prestar atención, abrir los ojos y agudizar los tímpanos. ¡Adelante, entonces!


Desde la Noche de los Tiempos, antes de que nuestro planeta fuera inspeccionado por scouts de Otros Mundos y habitado por humanoides, híbridos y homínidos, y mucho antes por antropoides, berracos, reptiles, anfibios, peces, crustáceos, moluscos, protozoarios, bacterias, atacado por aerolitos, cometas y meteoritos, frotado y galvanizado por la Mano del Dios del Espacio Exterior copulando voluptuosa y poéticamente con la Diosa de la Melena en Llamas, hubo códigos, claves y lenguajes de comunicación, transmisión y transferencia de conocimientos cósmicos que se pasaron de una generación a otra como en una secuencia y sucesión de Fibonacci. Registrado en nuestra cámara alta del ADN-ARN está una patente de invención aerodinámica escrita con rayos gamma, X, ultravioletas e infrarrojos, un calculado y sabio arreglo combinado de cifras, signos, colores, sonidos, formas, vibraciones, fenómenos, voluntades y manifestaciones de diferentes índoles y fuentes que para expresarse necesita un mecanismo particular e inteligente que sea comprendido y empleado a nivel grupal, general, colectivo.


















El milagroso proyecto mesiánico, cristiano, sefardita, islámico, de Cristóbal Colom, el visionario ladino nacido en las Islas Baleares.


Todo es rito y ritual en la Naturaleza y nada está de más o de menos. Reina la perfección en el cosmos aunque ésta no se entienda a menudo pero así son las cosas del mundo divino, en las alturas superiores, en los recónditos insondables donde moran y de donde se extraen finuras, sutilezas, multidimensiones, civilizaciones perdidas o extinguidas, salvadoras y milagrosas válvulas de escape y hechos inexplicables que muchos y muchas dudan de su veracidad, como la de saber que mucho antes de que Cristóbal Colóm llegara con conocimiento de causa al vasto continente americano ya éste se había dado a conocer por Viracocha, Quetzalcóatl, It-zamná y otros líderes de raza aria y tez alba o cetrina. [El notable judío sefardí Cristóbal Colom, hoy cambiado a Colón por la fuerza de las circunstancias, de quien se dice fue un cuerpo más que usó el amable Maestro Ascendido St. Germain para llevar a cabo una misón espectacular de progreso y quien fue un protegido de la Reina Isabel de Castilla la Católica, participó en una expedición a Islandia y Groenlandia a finales de 1476, la cual fue precedida por otra expedición en 1473, al mando de Dridik Pining, que parece llegó hasta el Labrador y Newfoundland, en la costa este de Canadá. Nuestro famoso, romántico y visionario ladino catalán o judeocatalán de apellido español Colón o más bien Colom, aragonés de la Alquería Roja o Terra Rubra, en Mallorca, Islas Baleares, o como Xristo-Ferens, pues así él se autodenominó crípticamente en varios documentos, seguramente oyó hablar durante el periplo de la expedición comandada por el piloto noruego-danés Jon Skolp en la que participó acerca de las extraordinarias tierras de la Merica, que, según reporta en 1925 el Dr. Sofus Larsen de la Universidad de Copenhagen y más tarde, en 1973, el erudito Soromsted, es un nombre que pudo haber derivado de la palabra escandinava Marrike, fruto de "Marr" que significa, "Mar", y de "Rike" que quiere decir, "tierra". Por lo tanto, "Marrike" sería "Tierras Oceánicas” o "del Océano" y describiría las lejanas tierras en el océano al oeste de Groenlandia. Y después, cuando acabó la sangrienta Reconquista Católica de España, fue acordado secretamente con los Reyes Católicos que España y Portugal se lanzara a “descubrir” América o Amerrique y además de ocupar y colonizar las nueva tierras se facilitara y produjera un medio de escape, éxodo, destierro y desahogo a miles de españoles y lusitanos de religión hebrea y musulmana para que se acabara la gran tensión en las poblaciones desde que llegaron en el siglo VIII los moros que sí toleraron el comercio y la religión de los judíos. Por eso, no es por casualidad o petulancia que tantos nombres andaluces y catalanes, amén de vascos y extremeños, fueron a parar al continente americano en son de recuerdo o lembrança. Mi apellido materno brasileiro y por ende portugués, Figueira de Mello, es de origen sefardí y, por otro lado, mi tatarabuela paterna, de nombre Anne Gertrudis Schimmel, nacida en Curaçao, era de origen sefardí-askenazi, así que judío soy de sobra y con mucha honra. Es más ahora entiendo de dónde venía esa necesidad tan imperiosa de querer poner una k donde veía una q o c y una s donde veía o sonaba una c: ¿serían estos cambios ortográficos y semánticos parte de mi memoria sefardita que de pronto, en Prangins, en 1962, asaltóme, cuando estaba precisamente luchando por mi supervivencia como intelectual y artista? Posiblemente sea eso, deus meu.]


Navegantes y exploradores, fenicios, romanos y vikingos, y mucho después los aventureros templarios, siempre a la búsqueda de tesoros y nuevos ingredientes esotéricos, debieron haber sabido del vastísimo continente más allá de las islas Canarias y las Açores y no creo que haya sido por azar que debieron haber oído hablar de Amerrique, en la “voz de un dialecto nativo de las cordilleras centrales de Nicaragua, perteneciente al tronco lingüístico lenca-maya”, según nos cuenta el sitio web www.chasque.net, o de Merica o la Mérica, habitada por múltiples razas y pueblos venidos de todas partes del globo, como sigue siendo hoy, e incluso por judíos, una creencia que albergo entre cejas y cejas desde mi estadía en París (1963-1965) y que me ha hecho pensar que no fue por capricho o azar que los peninsulares decidieron explorar y conquistar América: ellos iban sin saberlo al encuentro con sus hermanos y parientes de ultramar, un deseo probablemente viejo de 12.000 años porque, como lo descubrió el francés Marcel Homet es realmente asombroso ver la cantidad de nombres y conceptos orientales que pululan por el continente americano. Para concluir, tenemos el nombre de Colombia y Gran Colombia, que para mis adentros deriva de la palabra hebrea o fenicia colom (recuerda a salom, absalom y shalom) y no de la latina columbus, que significa palomo, macho de la paloma. La palabra colom debe ser de extracción oriental, levantisca, semita. Significa: xxxxxx. Concluyo que resulta absurdo pensar que tras la desaparición de la gran Atlántida, unos 12.000 años atrás, ningún europeo, africano o hebreo hubiera sentido curiosidad por averiguar si aún habían tierras más allá del ilimitado horizonte océanico que veían a diario. Todo es energía, luz, vida, anillos de coloración e intimidad a veces invisible e inaudible que se superponen unos a otros desde tiempos inmemoriales, tarde o temprano las almas separadas por las catástrofes, las guerras, las religiones y las epidemias se buscan y reencuentran más allá de las distancias y se entregan unas a otras en la cama, la cocina y el jardín. Dios une lo que el Hombre o la Mujer confunde. Así no más. En el Universo todo es cuestión de aprendizaje, instrucción, escuela, educación, iniciación, despertar, información, comunicación, protocolo, expresión e impresión, amén de palabra, seña, conocimiento, memoria e inspiración, y ultimadamente de armonía y sabiduría, de arte-ciencia-religión-metafísica entrelazadas y combinadas con equilibrio, arte, gracia y habilidad, con el fin de promover, promocionar y producir vida inteligente y noble en un espacio dado, un tiempo específico, una ocasión, y dejar atrás lo más posible porquería, miseria, atraso, tribulación.


Ahora bien el problema, o más bien, la dificultad y la pieza de relojería crucial y clave no consiste tanto en el lenguaje usado, con sus reglas, leyes y determinismos, sino en saber que cualquier lenguaje, cualquier ritual, cualquier metodología es sólo un puente, una herramienta más utilizada para llegar a un fin preescrito y deseado con bastante antelación, como es, por ejemplo, el ritual de cepillarse los dientes todos los días y en especial después de las comidas, o el ritual de evacuar y orinar todos los días, si todavía lo debemos hacer, o el ritual de provocar y hacer niños y niñas si sentimos curiosidad y nos gusta ello. Así que la vida es un ritual que renovamos a diario y, si no nos motivamos y lo hacemos regular y disciplinadamente, con algo de humor también, decae en efectividad, garantía e importancia y eventualmente desaparece. Ya que todo es una frecuencia y la frecuencia es una onda de longitud que se puede modular y calibrar. Un ritual cobra más fuerza y alcance si se regulariza y hace a conciencia con tal que se le piense y se le meta pecho y pasión. A fin de cuentas el ritual es algo que los humanos creamos o recibimos de los Maestros Superiores en un momento dado millones de años atrás (en nuestro planeta) con el objetivo de acceder a la Memoria Cósmica o Memoria-K. Porque ya que todo es cuestión de lenguaje y signos y al volvernos humanos, tener habla y uso de razón e intuición, tener manos y pies, nos dimos cuenta que debíamos intercomunicarnos e interrelacionarnos, es propio de la evolución hallar medios inteligentes para expresar y dejar constancia de nuestra estadía en el Universo y traspasarla a generaciones futuras para que ellas también la mejoren y la civilizen más.


En el fondo no soy tan amigo de los rituales per se. Los reconozco, respeto y considero útiles y además prácticos, a veces son necesarios y obligatorios, pueden salvar vidas y solucionar dilemas y entuertos, y por supuesto me gustan y atraen unos más que otros porque un ritual es más cónsono y vibra más con uno que otro. Es cosa de simpatía o antipatía. Y por nada del mundo encuentro que ellos constituyen la piedra angular, la piedra fundamental o filosofal, la esencia y sal de la vida o la referencia acerca del valor de una persona o sociedad. Porque no son enteramente confiables ya que son humanos quienes los ponen en práctica y por tanto son relativos, irregulares, influenciables, y su ejecución varía según las circunstancias y las épocas. Puede llegar el momento que la repetición monótona y la falta de creatividad y espontaneidad vuelven inoperantes un sistema, un estilo, un ademán, un carácter, un método en particular, y entonces el ritual acostumbrado se torna insípido, mecánico, inoperante, sin sustancia y fundamento, pierde su valor y profundidad, y en consecuencia hace falta cambiarlo por uno nuevo y desconocido para que no siga molestando y termine paralizando el orden natural de las cosas. Hay que entender que cuando un mecanismo o ritual se vuelve automático o semiautomático, se hace de un modo inconsciente, sin pensarse, sin ganas, de un modo superficial y literal, deja de tener validez y sentido, se hace monótono y fastidioso, rígido, poco elástico y espontáneo, y deja de ser simbólico y significativo, real y vivo. Robótico, pues. Entonces debe dejar de hacerse o reemplazarse y reciclarse, para que vuelva la frescura y la rapsodia perdidas, vibre y se cargue el ambiente y haya una o varias respuestas al instante que lleguen al cerebro, lo sacudan y estimulen. El rayo, el relámpago y el trueno deben seguir efectuándose porque de lo contrario ya no hay más teatro y escenografía, se acaba la función y la magia no opera. Esa es la razón porqué incontables sociedades y movimientos mundanos o sacros y religiosos se desmagnetizan, decaen y terminan junto con sus constituciones, mensajes, programas, planes, objetivos, ideales y líderes. Sólo sobrevive lo vivo, chispeante, magnético y emocionante. En el fondo las ideas son como semillas, plantas, árboles, las aguas y los vegetales: si no se riegan y el sol o la luz no los activan, bañan y perfuman, se malogran y deforman y tarde o temprano perecen devorados por la tierra, el aire, el fuego, el agua y el éter. Sólo vive lo que pervive, conmueve, apasiona. Es así y así será siempre arriba como abajo. Inkalana.


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