viernes, 24 de diciembre de 2010

El milagroso Arbolux. El pino de Navidad druida y archicentenario.

¡dedicado a Dmitri Shostakóvich (1906-1975), ese gran compositor ruso de espíritu universal y ecléctico, que me ha acompañado desde Los Guayabitos todos estos años y que sólo Dios sabe hasta qué grado 33!


Puede decirse que El Arbolux, el Árbol de Luz, o simplemente Arbolux, ha sido mi símbolo, mi escudo de armas desde que comencé a elevar y desahogar mi voz, mística, tímida, discreta y muy perpleja al comienzo, en 1960, cuando me puse a anotar sobre papel mis primeros pensamientos y meditaciones vernáculas. La lucha fue cruenta al inicio. Estaba muy atormentado y desequilibrado por tantas tensiones y mælstrøms a mi alrededor aunque nadie se percataba de ellos porque siempre he sabido disfrazar y ocultar las tormentas de mi mundo interior sobre todo cuando me doy cuenta que a la mayoría, abrumada por mil y un problemas o menudencias de supervivencia material, poco le importa o le llama la atención la lucha espiritual, siempre épica y heroica en sustancia, pues ésta requiere mucha concentración y dedicación que la mayoría considera cansona y difícil de mantener o resistir. Y aunque vivimos en la etapa culminante de una transición, que va de la más abyecta negrura a la claridad más resplandeciente en este fin del Kalî Yuga de 4 Yugas o Edades, una etapa que cubre varios miles de millones de años terrícolas donde el planeta no ha podido aún centrarse e identificarse con los lineamientos de la Gran Alianza de Mundos Sofisticados de Varios Universos, nunca es tarde para inscribir de nuevo ciertas ideas y principios que considero importantes y en esencia revolucionarios pues nunca pasarán de moda porque los mismos reposan sobre verdades universales ya que son tantos los individuos que no pueden ni saben cómo carajo salir de sus laberintos emocionales, sentimentales, mentales, ideológicos, materiales o religiosos. Eso ha hecho que un sinnúmero de guías espirituales hayan fracasado en sus intentos éticos por encender la chispa en los corazones y las almas y corregir tantas malas costumbres, usos, experiencias, prácticas, repetidas hasta la náusea y el cansancio una y otra vez como si giraran y giraran en un círculo vicioso que parece no parar jamás.


En esta Noche de Pascua veo relucir de nuevo la Estrella de la Esperanza y la Alegría y aunque viva en un país crucificado y con demasiados débiles mentales que no saben cómo deshacerse resuelta, decidida y contundentemente de un nefasto régimen de dementes, malandros, energúmenos, mentirosos y rencorosos antipatriotas que desea aplastar a la población y el resto de la Naturaleza a como dé lugar y de la manera más vil, sucia, cochina, perversa, retorcida, cruel, sediciosa, gangsteril y deshonesta, sé que no todo está perdido porque no hay mal que dure cien años como proclama un viejo adagio abisinio. Ya llegará el día cuando el país que me vio nacer salga de su cárcel y alienación y vea la luz de Cristo: una refulgencia del coño de la madre de todos los arcoiris que no ha parado de surgir y brillar entre tantas desgracias desde que la Luz Cósmica llegó acá cuando el planeta se formó en los primeros albores de su constitución geofísica y astral y la Tierra era una masa no para bollos, en plena ebullición y caos, y se iba preparando para ocupar eventualmente un sitial civilizado en el concierto de esferas cuando Dios quiera y ordene. Que yo creo no tardará mucho si los terrícolas se fajan duro.


Por eso, aunque parezca triste y muy frustrante, y a ratos me sienta tan infeliz, esperaré a que los millones de débiles mentales de Venezuela sepan cómo inutilizar, deshacerse y expulsar a sus pésimos y harto desfasados gobernantes, representantes y líderes porque finalmente quieren vivir de verdad, sin tapujos, vacilaciones y sandeces, en un mundo de avance, evolución, refinamiento, gracia y superación. O porque le van a sacar a los endemoniados sus 7.000 demonios personales y los metamorfosearán en vivientes iluminados sin penosas miasmas y síntomas degradantes. Hasta que eso suceda no me mantendré ni callado ni sordo y rezaré porque acá las masas despierten y quieran otra cosa que no sea vivir a medias o a oscuras como esclavas cegadas por descuartizadores de mentes, espíritus y almas como han demostrado otras muchedumbres y gentes en otras partes del mundo y en otras épocas (aunque el ascenso no haya durado mucho ya que es difícil que la Humanidad no se deje hipnotizar y vuelva a adormecerse con estos Tutumpotes de la política y la falsa religión de siempre con distintos cachimbos, cantos de sirena e idiomas).


Arbolito de Navidad. Fuente: educafrances.blogspot.com


Seguiré escribiendo, pintando y haciendo lo que le parezca bueno y positivo al Gran Espíritu a quien a fin de cuentas venero y admiro por encima de todas las cosas y quien nos da de comer a mí y a mi querida compañera, Titita-Nefer Ansara de Cumaná. Quiera Dios unirnos en santa advocación mariana y quitarnos estas pulgas y piojos que tanto daño hacen pues conspiran contra el libre juicio de todos los hombres y de todas las hembras de buena, dócil, pujante y creativa voluntad que no se amparan en crímenes, aberraciones y transgresiones a menudo inenarrables e inconfensables como las que nos zumban por la prensa, la radio y la televisión. Quieran los Maestros y las Maestras de la Luz del Pino Silvestre que será siempre verde inspirarnos y alumbrar nuestra mente, imaginación e intuición para que podamos recibir al Niño Dios prendido en nuestro interior que nos sonríe cada vez que ascendemos o remontamos la cuesta que nos separa con fulgores de la ignorancia y de la sombra más negra y total del Mal (que sigue siendo tan letal en esta Tierra todavía demasiado alejada de lo divino y lo bonito). Que Dios siga apiadándose de los pobres mortales que se empecinan en quebrar sus estrellas y callar sus reyes magos sin darse cuenta que sólo con amor y festiva unión y solidaridad pueden las naciones y los continentes e islas salir de la atroz ceguera y amarga miseria que fabrican una y otra vez porque no pueden ni saben quitarse de encima las bacterias, los microbios, los virus, los parásitos y las larvas de sus malos pensamientos, infames sentimientos y viles acciones. ¡Que Arbolux de Venezuela os reúna y junte indisolublemente un día bajo el sol, la luna y las estrellas, os termine de enseñar el Paraíso que pudieran saborear y transitar de una vez, Él que tanto espera por Uds., porque a fin de cuentas la Navidad es el Nirvãna de Occidente, un estado ideal asequible al humano, venga de Occidente como de Oriente, del Polo Norte o del Polo Sur, con tal que lo sepan sinceramente el corazón y la cabeza! ¡Que San Nicolás, el Niño Jesús y los Amados Maestros y Amadas Maestras de la Transfiguración y la Transparencia Cristalina os toquen de frente y atraviesen, juntos, en familia, sin armas y violencias! Por último, que millones y millones de niños y niñas índigo, cristal, titanio, arcoiris y tornasol pueblen Venezuela y el planeta entero, que los milagros del Arbolux se den a manos llenas y la Humanidad conozca un nuevo plano y una nueva realidad que deje atrás millones de años desgraciados y sombríos. Que así sea y para siempre si está en Ley. Que así sea y para siempre. Amenti Karamintaka. Pax in Terris.














Fuente: http://www.theblueleaf.net/es/rainbow-kids.html


Caracas, 24 de diciembre del 2010