sábado, 14 de mayo de 2011

Arqueólogos estudiarán las inscripciones mayas

Una extraordinaria psicografía de Benjamín Solari Parravicini


"Arqueólogos estudiarán las inscripciones mayas. Ellas son de Venus, traídas de allá por venusinos" (1939).






















A finales de la década de los ’60 del siglo XX tuve la gracia y la buena fortuna de conocer al gran artista clarividente argentino Benjamín Solari Parravicini (1898-1974). Creo que fue la revista esotérica bonaerense, “Conocimiento de la Nueva Era”, la primera en publicar y difundir al gran público, entre 1966-1969, las primeras ediciones de sus admirables predicciones psicográficas hoy día famosas en todas partes por sus increíbles y espectaculares aciertos y revelaciones. Yo tan pronto las vi quedé sobrecogido y maravillado por la continua profusión, profundidad y variedad de las profecías. Su efecto en mí sigue siendo imborrable y no me canso de examinarlas. Hoy doy a conocer uno de estos dibujos extraordinarios. El mismo completa y subraya mi última entrada y explica porqué los conocimientos de los mayas nos dejan tan perplejos y asombrados y porqué lo que descubrió Patrick Geryl al decodificar el Códice Dresden tenía una base lógica y real como así los glifos y monumentos estudiados por Charroux, von Däniken, Kolosimo, Hancock, etc. Los sacerdotes mayas, tan religiosos, sabios y expertos como minuciosos y detallistas en matemáticas, astronomía, arquitectura, ingeniería, arte, parapsicología, y otras áreas civilizadas del conocimiento cósmico heredaron su saber de los progenitores celestiales venidos de Venus, las Pléyades, etc. Pero es una lástima que no encontraron suficiente paz y sosiego y no pudieron evitar que los mesoamericanos de los últimos milenios sucumbieran a crueles guerras fratricidas e imperialistas. Cuando los españoles llegaron al Yucatán, a Chichén-Itzá, y a Chichicastenango, en el Quiché de Guatemala, ya la cultura original se había degenerado y los españoles la remataron. No obstante, algunos mayas no lo habían olvidado todo y hoy día aún conservan alguna que otra memoria, algún ápice de los ancestros siderales que le puede servir de mucho a nuestro mundo demasiado profano, demasiado egoico.


Mientras estudiaba a fondo un erudito y grueso tomo sobre la civilización y cultura maya escrito por Sylvanus Morley, el eminente arqueólogo norteamericano, que me impresionó sobremanera, hacía mis primeros dibujos, collages, pasteles, carboncillos, gouaches, acuarelas, óleos, etc, y desde un primer momento mi obra pictórica fue muy influenciada por el arte precolombino y las distintas etapas mayas: preclásica, clásica, maya-tolteca, maya-quiché, maya-hispánica, y demás variantes y conexiones (encuentro rastros mayas hasta en América del Sur). Nunca pude dominar bien la pintura al óleo, como lo hicieron todos los pueblos indígenas. Me faltó escuela y guía técnica. Terminé rompiendo todas las telas que hice, tampoco fueron tantas. Asimismo, escribí la primera parte de Violeta Siete, que publiqué yo mismo, en una pequeña imprenta en una callecita entre la Place de l'Odéon y el Parc du Luxembourg. Aunque muy conservador y nada abierto a las ciencias alternativas (que desdeñan, ridiculizan y tildan de bazofia, patraña y locura los típicos científicos del oficialismo, sarcásticos como siempre, cuando no entienden algo que escapa a su ortodoxia) Sylvanus Morley fue mi primer guía e iniciador en la cultura maya la cual me sorprendió, pasmó, revolucionó y excitó tanto la mente y el espíritu que hizo que me interesara en todas las culturas prehispánicas y las nativoamericanas de Norteamérica entre los 19-26 años, hasta que se publicó El Orgasmo de Dios en 1969 y los números de la Revista Haoma (1967-1970). Los primeros 7 años de mi vida creativa fueron decididamente bastante mayas o amerindios en varios sentidos y esta base sigue manteniéndose hoy aunque mezclada con la cultura e idiosincracia oriental a raíz de mi viaje al Oriente (1976-1979). Así que todo lo que supe y aprendí en el libro de S. Morley me impactó y regó mis raíces y fundamentos. Este es mi modesto reconocimiento y gratitud hacia otro de mis maestros. Luego, poco a poco, mientras leía e iba a museos fui hallando otras voces que ensancharon mi estudio e imaginación y agudizaron mi intuición pero todo comenzó hacia 1963. ¡De que los pueblos originarios de América eran del carajo y conocían más del mundo que lo que suponemos estoy más que seguro! Termino con dos citas de la primera parte de Violeta Siete, mi primera obra, publicada en 1963.


Incipit. Virgino este minúsculo pentagrama bajo la sombra de los mayas piramidales. Estoy en buenas manos. Eh, sin lugar a dudas, el guayuco está prendido en el mástil de color anaranjado.”


“Los mayas y los hindúes son parientes.”

lunes, 2 de mayo de 2011

Venus en Escorpio sideral, el signo de la Serpiente Emplumada, del Alacrán y la Tarántula, el próximo 21 de diciembre de 2012 (Parte 2)


Inanna-Ishtar-Astarté-Afrodita-Venus-Kālī-Durgā. Gran Madre y Diosa Primordial. Reina del Cielo y de la Tierra. Variaciones sobre un mismo tema protohistórico. Inanna era una deidad mesopotámica conocida de muchas maneras (en Egipto se le conocía como Isis-Hathor). La variante sumeria refleja, aunque de un modo muy sibilino, la influencia de una diosa que debió bajar al submundo para rescatar a su amado Dumuzi, conocido también como Tammuz por los babilonios, una epopeya que dio lugar a varios mitos en muchas partes de la Tierra. Inanna, una de los Annunaki, fue representada también cual reptiliana. Ayer (23-4-2011) hallé en Internet una imagen rarísima. Cual atlética, bella y femenina diosa medio humana y medio reptil deja saber que la carga genética extraterrestre que trajo y sembró tenía un origen interdimensional y que los Annunaki no eran del todo o exactamente homínidos sino dioses y diosas serpientes. Esto está reseñado en muchas partes del planeta. Inanna no era un ser dócil, callado, conforme. Era guerrera, valiente, erótica, sensual, dominante, con mucho temple.


















En TIKAL, por medios plásticos, literarios y psicoimaginativos, llegué a la misma conclusión que Patrick Geryl y antes Albert Slosman obtendrían y expondrían en sus libros, basándose en los códigos, cómputos y textos hallados en los códices y monumentos mayas así como en los papiros y monumentos egipcios (que tampoco son los únicos en informar que la Tierra ha estado sujeta a reiteradas catástrofes y desastres estelares) revelando la sincronía entre Tierra y Sol. ¿Será posible alterar, suavizar, limar las asperezas astrales, lograr que este planeta alcance el Nirvâna en un plazo corto y cambiar sus coordenadas acostumbradas? Tendrían que variar un sinfín de cosas, erradicar ciertas combinaciones perniciosas, crear unas nuevas, variando la traslación, rotación y nutación terrestres. En este momento la Tierra está siendo visitada como nunca. Hay grandes cerebros trabajando discreta y eficientemente para que los terrícolas no se destruyan como moscas. Pero no todo depende de los Maestros y de las Maestras del Otro Lado. Es necesario que los humanos en la Tierra se desbloqueen, suban al tren de altísima velocidad que los pondrá en la Quinta Dimensión. Será una proeza recompensada.


Como ya dije, llegué a conclusiones similares a las de Slosman y Geryl (sin suministrar fechas exactas ni presentar elaborados cómputos y decodificaciones de teorías astronómicas y astrofísicas porque soy un matemático pésimo y lo que consigo lo hago con otros instrumentos más que todo metafísicos y artísticos) por medio de las artes plásticas y simbólicas, apoyándome en la intuición y memorias de encarnaciones pasadas que me llegan a la mente de repente cual fogonazos: una palabra, una mención, una frase, una concentración, el sonido del viento, una imagen del pasado, una melodía, me ponen en trance y a trabajar de inmediato abstrayéndome y desconectándome del exterior. Y francamente lo que he hallado me ha puesto a pensar que estas dos personas y otras más, como Bauval, Hancock, Gilbert, Schoch, Temple, Cotterell, McKenna, Jung, etc, se han estado acercando cada vez más a la verdad de los tiempos pasados aunque no todos han estado completamente de acuerdo. Todos siguen siendo un anatema para los cuadros oficiales. Es normal. Cuando no hay suficiente comunicación e intercambio se nubla la percepción, varía el cosmorama, hay menos flujo de caja y los egos perturban la imagen cristalina y mirífica de los hechos, datos y esencias. Hay confusión, crisis, esquizofrenia. Generalmente es difícil precisar fechas cuando hay una Visión de por medio. Sé, por ejemplo, porque se me dijo, que hace 14.000 años atrás comenzó un gran desarrollo en previsión de lo que iba a acontecer 9792 a. de C. cuando tuvo lugar el último Gran Diluvio Universal. O sea, varios siglos antes del cataclismo ya el Alto Sacerdocio había dispuesto tomar medidas para cuando la Gran Isla de Atlantis o Aztlán desapareciera. Por eso fue que se hicieron los primeros levantamientos aéreos civilizados en América, África y sur de Europa, donde no habían casquetes polares, hielos y glaciares y el clima lo permitía. No obstante cuando se produjo la hecatombe que las lecturas de Edgar Cayce nos transfieren tan gráficamente nuestra civilización quedó herida de muerte. Es sólo últimamente que esos tiempos remotos se están conociendo mejor aunque de un modo fragmentado –seguimos viviendo en un mundo fracturado pero fractal a la vez, es decir, que siguen habiendo posibilidades de conectarnos con el hilo conductor mitocondrial del conocimiento cósmico, alojado en nuestras neuronas, células, moléculas, átomos, genes y cromosomas mediante matrices. Hasta ahora no veo porqué tengo que dudar que el Coronel James Churchward, aunque no perfecto, fue escogido para hacernos conocer parte de la historia humana. Mu o Lemuria existió, no pocos y pocas la recuerdan con nostalgia. Pero lo que vendrá próximamente, después de la Gran Purificación en marcha, será más grande y espectacular que lo vivido por el género terrícola hasta la fecha. A mi juicio lo venidero eclipsará lo vivido en bastantes eones porque vamos a poder remontar la “U” hatoriana de la Creación, algo que no había sucedido en muchos millones de años, desde que los primeros scouts-emisarios gaseosos de la Osa Mayor, Can Mayor y Orión comenzaron, según mis cálculos meditados, a explorar el planeta Tierra alrededor de 37 millones de años atrás y se fueron instalando acá posteriormente 26 millones de años atrás y fundaron la urbe ultradimensional de Merutai al Zohar en lo que hoy es el Macizo de Guayana o Formación Roraima y otra en las Montañas Azules de África, bastante alejadas de todo contacto con los primates más inteligentes y agraciados hasta que éstos terminaron siendo humanoides y finalmente homínidos tras relacionarse sexualmente sus féminas más sensuales y primorosas con los alienígenas. Reina Mami fue nuestra antepasada más distante. Todo ocurrió entre bastidores y de los primeros híbridos no hay huellas o trazos, sólo sketches de los experimentos. En África se parieron los primeros pseudohumanos pero fue en Mu o Lemuria donde surgió la primera civilización-madre muchos miles de años ha. Así que los dos eventos más resaltantes de la historia humana en la Tierra se programaron en combinación con el período de rotación de los campos magnéticos del Sol: 37 días en los polos y 26 días en el ecuador. Cuando mi exploración, recuento e ilustración del lejano y poderoso arcano extraterrestre comenzó a desarrollarse en firme en 1972, culminando en el 2000, al terminar el Manual de Kadonai, y hallé estos dos números sagrados (26/37) no conocía todavía su importancia astronómica. Ahora, mediante Slosman y Geryl, lo sé. Les doy las gracias como a los grandes maestros analíticos y planeadores muanos, atlantes y extraterrestres.


Centro. Los Buenos Deseos de los Viejos Brujos de Tikal. Hunahpú e Ixbalanqué (Géminis), la pareja verde celeste, sube por la escalinata principal del Templo del Gran Jaguar, un mosaico de colores, signos y números. Derecha. Diagrama original de Tikal. Izquierda. Conversión de la sacromágica letra S. Obras del Autor. Caracas. 2011.


El sol oculto. Descifrando los misterios de Tikal. Sé que hay un sol oculto en el interior de la Tierra y este sol oculto está en cercana correspondencia con la constelación del Can Mayor, no sólo con los sistemas de Sirio, sino con las emanaciones, ondas y frecuencias de toda la constelación. Por eso, el azul marino Anubis, después que falleció el Maestro Osiris, sigue encargado de custodiar las almas de los difuntos y de los que moran en las regiones invisibles. A través de su guía orientadora los vivos pueden mantenenerse en sintonía con los muertos y nuestros antepasados para que en el momento indicado todos aquellos que buscan la Luz podamos ascender, traspasar las fronteras y elevar la frecuencia vibratoria del planeta Tierra. Cuando llegue ese momento sutil el orbe se liberará de una pesada carga khármica (1728) y esperemos que no sea más necesario u obligatorio que sucedan más cataclismos, hecatombes y desastres que interrumpan y frenen el crecimiento general. Además del Can Mayor y Orión, porque ambos trabajan mancomunadamente a nivel alto, fuera de la Gran Nebulosa “Araña”, con la Osa Mayor, tenemos en Venus un ambivalente aliado planetario que nos alumbra al anochecer y al amanecer desde épocas pretéritas y eso tiene su significado. Cuando le llega el turno a Venus de exaltarse en Piscis sólo queda que el Sol lo haga en Aries. El fenómeno astronómico –el coletazo de Venus encima de Orión que Slosman descubrió y Geryl confirmó- lo conocían los sacerdotes mayas. Tuvo lugar en el último Gran Cataclismo de 9792 antes de Cristo y volverá a suceder con más violencia el año entrante, acentuado por el tránsito de Venus en la constelación de Escorpio, en la cercanía de Orión, con código 44, y de Osiris, con código 41, en diciembre 2012. Por otra parte, astrológicamente hablando, he calculado que Nibiru se exalta en Escorpio y significará que la Venus del Apocalipsis, en exilio, se violente y azote y por tanto habrá que echar sus demonios fuera. A esta Venus le pueden salir alas y volará de ser necesario. Entonces se cumplirá el oráculo: será una serpiente emplumada, quizás volcánica, que picará y envenenará. Será prudente ver la carta del novilunio para el 13 de diciembre ya que pocas horas antes la Luna se junta con Antares y se opone a Bellatrix y Betelgeuse. El Norte Norte está en Escorpio. Entre 24-25 de diciembre Venus se junta con Antares y se opone a Aldebarán: el Aléf en azul turquesa, el pigmento de la sabiduría cósmica, servirá de soporte y marcará la Entrada Principal a la Navidad (¿qué sucederá?). El signo de Orión aparece dos veces. Uno, al lado de los 6 signos en línea del NOMBRE. El segundo, en zoom. Una Cruz Paté Verde parece emerger de la “K”. La Estrella de Akkadia, la del Código Genético del Doble Aro, en rojo, brilla sobre la “T” del NOMBRE. Régulo debe observarse. De nuevo el León será importante a nivel de la Eclíptica como lo fue hace 11.804 años. La línea media del cuadro pasa por la “K” del NOMBRE, por todo el pecho del Águila Real (que no Fénix-Christos), cruza el signo místico en la Cámara Real del Ká, el cuerpo de Venus, las manos juntadas de los Gemelos y la “a” central en “Abraxas”. “K”, el iniciado solar, como señalo en El Peregrino Estelar, marca los descubrimientos solares que se conocerán (Sol 60 en jalde sobre jade y esmeralda). Tres días después del solsticeal 21 de diciembre se comprobarán las desintegraciones. Estaremos bajo los influjos de Maât (Hopi Uan) e Ixchel. Es lo que sale en el cuadro. En Madrid, en 1994, tuve la suerte de hallar el 37 de Horus (El Ojo de Horus::37). Algo imprevisto. Al fin hoy entiendo que mi Memoria-K se refería a una clave que los atlantes y luego los egipcios y mayas seguirían apuntando. Por algo caí en el 2000 en La Sol de América No. 37, mi Logia Madre, que no olvido. Soy fiel a mis convicciones y principios. El Todo es Orden. El Tiempo de Dios es perfekto. Ordo ab Chao: hasta en el Caos original hay un orden misterioso, una ciencia oculta que no se entiende a primera vista si no se penetra al interior. Chao es una alusión al agujero negro supermasivo del Centro de la Galaxia. El agujero negro de la Vía Láctea es una masa del orden de millones de masas solares. Existen agujeros negros aún más supermasivos en los cúmulos y supercúmulos de galaxias, como Hércules, Virgo, Shapley, Coma. El agujero negro supermasivo posee un significado simbólico. Le he adjudicado el número 30. Su anagrama es 03. Al número 3 lo orienta el número 13 y el 31 es su anagrama. El 13 conduce a la letra B. Estos dígitos, números y letras alfabéticas me han acompañado desde que obtuve la iluminación a los 19 años. Luego hallé 2 códigos que aún se me hacen misteriosos: 1441 (1440+1) y 37.1.77.1. Los relaciono con Orión y el Apocalipsis. Son números solares, pertenecen al proceso fértil y vital de los soles chicos, medianos, gigantes o supergigantes, como Betelgeuse, Rigel, Arcturus, Antares, Aldebarán. Esto está en El Orgasmo de Dios, en la pág. 354: “Medianoche menos 30 balazos. El número 13 es el hijo pródigo de Urania. Esa correa zodiacal que va de Piscis hasta Acuario involuciona (un ángel grababa con una vela en su ojo-tic la leche de células, divagando, divagando, por la noosfera)…” Y en la pág. 360: “El Silencio, ¡qué!, es el ecuador, ¿cómo? ¡claro! El número 30 de la Vanguardia. La Legión del Cóndor: Arquetipo muy rebuscado….” Será sólo en el siglo XXII que ingresaremos a la Tierra Plácida, a la M/Z/33330. He estado trabajando con caras y sellos y anagramas desde los 19-20 años. Victorias y reveses son facetas de un mismo misterio/enigma. Nada creado es insignificante. ¡Ojo! Así como que nuestro mundo es una proyección de la matriz de Orión. En este vasto, prolífico y heterogéneo sector el Gran Arquitecto concibió nuestro macrocosmos.


Los Gemelos, los Emparejados en Matrimonio, la Humanidad de Común Acuerdo, pintados de verde, con el aura brillante, se dispone a ascender por la escalinata principal de la pirámide. Ellos son Rosa y Au u Oro. La letra “A” y el número 37 los secundan. La palabra “Abraxas”, “Abracax” o “Abrasax”, según la fuente, arropa y une a los Gemelos o Hermanos. No es por casualidad. El año solar va a ser reevaluado y reinterpretado en los próximos 2 siglos (XXI-XXII). Abraxas es un nombre simbólico y gemátrico (de Gematría, la ciencia ancestral donde letras, números y vibraciones se corresponden) que los gnósticos cristianos usaron para designar el año tropical de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,975 segundos. “Abraxas” constituía su principal código de referencia vibratoria. Ver acá el símbolo mítico del grado más alto en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado: www.averdadeestampada.blogspot.com.


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El Número del

Gemelo, Mellizo, o Morocho idéntico


Para los gnósticos “Abraxas” era el Gran Arkón, la entidad suprema a través de la cual recibimos la luz, la vida, el espíritu, el ser. Los símbolos que nutren el cuadro se refieren al proceso metamórfico, a las mutaciones, peldaños y líneas centrales, iniciáticas obligatoriamente, y al fuerte proceso alquímico por el que está atravesando y le resta pasar a nuestra Humanidad, en especial a su Familia y Descendencia. Más allá de los 6 signos en línea hay un séptimo signo más arriba, un resplandeciente sol blanco en un plano superior que parece ser el de la aurora boreal o austral enmarcada en dorado por supuesto. Clave. Es el Astro o Mundo Puro hacia el que debe proceder la Pareja, si quiere sobrevivir y salir airosa de la iniciación en la pirámide escalonada que podríamos designarla con precisión esotérica como la Gran Pirámide del Águila Real o Crístico Fénix Bicéfalo (el águila es uno de los pocos signos animales en la Fuente Davys Other Dingbats); pero, si nos dejáramos orientar por lo que ya existe en el enclave arqueológico de Tikal, en Guatemala, el cuadro es un minicosmos pixelado y aproximado del Templo del Gran Jaguar y eso es muy interesante y debe tomarse en cuenta. Explicaré porqué más adelante. Regresando a los Gemelos Idénticos -no otros que los míticos Hunahpú e Ixbalanqué-, del Tiempo Original o Primordial de la Luna Creciente que se renueva periódicamente, si los Gemelos del cuadro logran atajar, asir, absorber los buenos efluvios, la buena onda a su derredor, podrán decorarse mejor y coronarse. Habrán pasado el examen de reflexión en la Cámara 144 donde yace el áureo cofre místico-religioso, mentalizarse con el número mágico 373 y el phiano 377 en la cima de la pirámide, donde se fumiga con esencias de copal, sándalo, loto y rosa. Por eso, la insistencia en los números 3 y 7 y sus variantes, como 137, 73 y 37, en la base del Templo, un número esencial para los mayas como Geryl vino a saber. Otro es 72, la mitad de 144, y 27, el revés de 72. También 4, por ser 4 las Direcciones de los 4 Bacabob que se renuevan periódicamente al término de cada ciclo de creación y son los soportes en las 4 esquinas de cada pirámide/rombo o tetrágono que constituía para los mayas el espacio sagrado donde se genera una matriz de vida, muerte y resurrección, una labrada cruz foliada sujeta a vaivenes, ondulaciones, lunas, cambios y renovaciones incesantes, con posibilidades de crecimiento progresivo.


En el corazón de la pirámide se halla la palabra de 7 letras, “ARMONÍA”, más unos dígitos y códigos numéricos de la Sucesión de Fibonacci (1-5-8-34-89=137), y con ellos el santo 144, el doble de años de un grado de precesión equinoccial anual y el número de años antes y después de una Fecha Cero (2X72). La última fue en el año capicúa 272 d.C., al nacer el emperador romano Constantino I el Grande (13 años menos que la Fecha Cero conseguida por N.C. Lahiri de la India). En TIKAL todo es doble, parejo, polo, unión de contrarios, masculino-femenino, real-aparente, anverso-reverso, anagrama. El número 2 está por doquier, verbigracia insistentemente, visible u oculto. Hace años descubrí que son 22 los Arketipos Kósmikos Sobrenaturales o ÂKS radicales y 2 los polares. El 22 es una alusión a la constelación de Cygnus que nos dio el código anseriforme del Gemelo. Los números enteros indican que 3 calendarios se ajustan entre sí e interpenetran al inicio o al término de una Gran Ronda Zodiacal. Esto lo da el sexto signo, el helicoide, una figura próxima a la espiral. El helicoide es la superficie mínima de una hélice fija y circular. Estructuras como las galaxias y nebulosas forman espirales esféricas, barradas o difusas y al circular su energía repetidamente se cohesionan, crecen, decrecen, explotan, y sus formas y sustancias se desenvuelven mejor. De haber números sagrados, un código secreto director, sería dos mil ciento once, 2111 ó 2.111. Estos números no son meros pormenores. Me fueron dados de improviso el 28 de abril a las 12:21 PM en las oficinas del Banco de Venezuela en La Boyera al cobrar por la venta de mi amado Leganza Daewoo. Tantos números coincidentes no son mera casualidad. Nos hablan del Sol y del ciclo promedio de sus manchas, la Frecuencia 11:11, y nos pronostican que habrá probablemente un cambio polar magnético como consecuencia de una dualidad que nos separará o se separará, un proceso doble, una doble marcha, un giro inesperado, antagonismos, fuerzas contrarias, tensión-distensión, claridad-oscuridad. La referencia principal es el Todo en el Sol y el agujero negro supermasivo en el Centro Galáctico. De paso es un Sol vistoso que saca la lengua, es el primero de los 6 signos en línea arriba de la pirámide. Cualquier planta o animal ligado al Sol, el Fuego, la Chispa, el Ardor y la Abrasión, como el trébol, el águila o la mariposa es un dato meridiano con el propósito de informar que hasta lo efímero, intangible y delicado sirve un fin superior. Para los mayas que no sabían de tigres, leones, leopardos, panteras, el animal solar temido, respetado, bravío, formidable, misterioso por excelencia, era el JAGUAR. El primero de los veinte meses de 13 días del Tzolk’in (260 días), el calendario sagrado creado por la casta sacerdotal para atajar todas las variantes y sutilezas cósmicas que no se detectaban en el Haab (365 días), el calendario convencional, era POP - el temible JAGUAR era su padrino- y el primer día del año era 0 POP. Estos dos calendarios coincidían cada 52 años. Y el tercer calendario, el de Cuenta Larga, se empleaba para datar fechas y hechos especiales. Con el cómputo de este calendario, vigesimal también, quedaron marcadas cifras pasmosas, increíbles. En Quiriguá, un sitio impresionante e inolvidable, plagado de mosquitos, que conocí en 1970, se hallaron las dataciones más antiguas del mundo. ¡Una estela marca un evento 400 millones de años atrás y otra, 90 millones de años atrás, en tiempos de Pangea, Laurasia, Gondwana! ¿Será cierto? Estos testimonios superan los de Mesopotamia, Egipto e India, tres fuentes de notables matemáticos, astrónomos, artistas, archivadores. Hasta la fecha no he pasado de 319.789.432 años cuando ocurrió un gran fenómeno Orión-Cygnus.


En vez de un jaguar tuve que poner un león que realiza en el cuadro la misma función. Encima del rey felino está la estrella Régulo, un Guardián sideral. Los reyes y sacerdotes mayas se arropaban con la piel del jaguar en sus rituales y grandes ceremonias. De ser verdad lo que siempre he sostenido, de que los mayas eran inteligentísimos, tan fuera de lo común, si no acaso la especie más inteligente que ha existido sobre la Tierra y según un gran clarividente muerto, Benjamín Solari Parravicini, originarios del planeta Venus, creo haber entendido porqué: además de haber sido expertos y finos matemáticos, astrónomos, arquitectos e ingenieros fueron extraordinarios adivinadores, profetas y magos. ¿Pero por qué mostraron tanto interés en las manchas solares? ¡Porque éstas no son sino las manchas del jaguar (o del tigre u otro felino solar como el pumapardo y el ocelote) que muestra el Sol! En su panteón este animal era uno con el astro rey. Era su representante en la Tierra. Los mayas eran animistas al ciento por ciento. ¡Para ellos saberlo todo acerca de las manchas del jaguar era importantísimo! ¡Ellos veían en éstas los movimientos y oían los rugidos de su dios principal al calentarse, arrecharse y lanzar chispas por los ojos y los colmillos, y lo podían notar cuando el felino andaba de noche y de día! Eso es lo que entendí hoy. Por eso, entre otras razones, sus observaciones desde sus caracoleados observatorios astronómicos debían ser precisas y puntuales. Y pueda que la referencia a la “desviación” en el ciclo de las manchas solares, que Geryl dice es 666, sea correcta como explico más adelante. Si contamos, clasificamos y organizamos todos los cuadritos de colores, obtenemos una resolución interesante que nos da una clave segura. Quizá la clave principal más visible resida en el número 520, sagrado por excelencia, en verde de Libra por supuesto (son dos las pesas), el doble de los 260 días del sagrado Tzolk’in. ¿Por qué? Porque pienso que a nuestros cómputos matemáticos, astronómicos, calendáricos les va a salir un trébol y un doble nuevos, un nuevo doble 13, un 9 oculto, un efecto mariposa. No creo que todo lo anunciado a nivel profético y psicotrónico tenga que pasar irremediablemente y la Humanidad deba regresar a la Edad de Piedra o Era del Hombre Omega Venido a Menos. Habrán modificaciones y variaciones si se dan ciertas coordenadas y si no, pues habrá un éxodo en masa del planeta. 2011-2012-2013 serán años cruciales pero no los únicos. Otro es 2016. Mientras Neptuno recorre el Aguador esperemos hasta el 2023. Es importante, fundamental, que caigan todas las tiranías, demagogias y totalitarismos en la Tierra; sean ablandados, bullidos y neutralizados los perros de la guerra, los mercaderes de la muerte, la cocaína y el crack. Que la gente encuentre más paz en sus corazones. Que los animales, las plantas, los minerales y los objetos sean más honrados, queridos y cuidados. Es vital para el Corazón del Mundo que haya una convergencia, confluencia e integración armónica, radiante, conmesurada, a nivel de la población mundial. Que el sexo se dignifique, que las hormonas se canalicen, que los bronquios y los pulmones sanen. Los líderes de Naciones Unidas deben dar la talla, estar a la altura de sus responsabilidades y deberes para que los derechos humanos y todos los ecosistemas se respeten y salvaguarden. De lo contrario, gran parte de lo que vemos en la tele será desbarajustado, se vuelva irreconocible, y hasta un 2/3 de la población se maltrate tanto y desaparezca eventualmente para siempre en un siglo. No estoy hablando paja. Por ende, habrá que despertar mucho más, tocarnos e intercomunicarnos más, para que el proceso de transformación en marcha a nivel estelar y galáctico le resulte más llevadero a los terrícolas y el Aro de Eternidad de la Ley Divina (justamente el que sostiene en las manos la diosa Inanna/Ishtar o Venus) nos reciba, bendiga y fortifique en amor y conocimiento.


666. Todo lo que he escrito en mis obras sobre Râ-Shalom y el Khristos-Âtén tiene que ver con el magnetismo del núcleo interno o endosfera de la Tierra y su interacción con el campo áurico de la Tierra. También con el famoso Número 666. En el Manual de Kadonai lo analizo pero no lo negativizo ni despotrico en contra él porque descubrí que el 6, el contrario del 9, no tiene que ver con males, maldades, bestialidades ni degradaciones ominosas. El 6 es descenso, materialización, fecundidad, es el momento cuando el espíritu baja desde la región etérica, se degrada voluntariamente, se hace materia, cuerpo, carne, tierra, masa. ¿Cómo puede ser eso malo? ¡Sería un sacrilegio! Así que me puse a pensar y me dí cuenta que había que pensar sexagesimalmente, como los antiguos sumerios, akkadios, caldeos, y llegué a una conclusión: 666 equivale a la LLAMA TRIPLE DE IRIS, cuando por medio del ojo que se ha acostumbrado a la realidad cotidiana el ser reconoce la realidad que lo circunda y la bendice por supuesto porque, así como él, la Realidad procede de lo excelso y maravilloso. Eso hizo que viera que el Khristos-Âtén es también un resultado del 6 divino, que el 666 no puede desvincularse del 60 ni del 6 y, por ende, del día y la noche, la hora, los husos horarios y las topografías. Ahora, ¿cómo traduzco que el 666 sea el Número de la Bestia y del Hombre, según el Libro del Apocalipsis? Si dejo de lado lo que dedujeron Cotterell y Geryl, que me parece muy valioso, revelador y penetrante, ataco el problema desde el ángulo psicoanalítico-literario-simbólico. Cuando sucedan las alteraciones electromagnéticas a nivel Sol-Tierra y lleguen a su pico el aire, la atmósfera, la energía, la vibración, el planeta, todo lo que haya en él y alrededor de él haya se tornará bestial, cual animal furioso y rabioso, descontrolado, descarrilado, endemoniado, irracional, en apariencia fuera de toda lógica y orden. Efectos astrofísicos de terribles proporciones harán que los campos metalúrgicos se desplacen, la corteza terrestre patine, los campos y los polos magnéticos se enajenen, desvíen, cambien de sexo y polaridad o inviertan, el cielo varíe y los polos geográficos se muden de lugar cerca de 90º. El cambio será tan bestial que sólo después que la Bestia se calme, vuelva dócil, regrese a sus cabales, será habitable el panorama. Pero no será igual que antes. Las visiones que he tenido no lo muestran. Son demasiados los anuncios y alertas por doquier. Si como atiné a asentar en un trabajo, La Costa del Sol de Tláloc y Tårã, escrito en 2003, y en unas pinturas que el número 666 representa "La Liberación del Sol" y "El Horno de Microondas Psicotrónico e Intersideral en el Centro de la Tierra", razono: si este número y lo que representa se pone fuera de sí, pierde su compostura, se desvía y por consiguiente se aleja de su rol establecido por ley divina termina siendo una BESTIA y no más un ÁNGEL, dixit Pascal. Concuerdo con Cotterell y Geryl y Slosman y cualquier investigador librepensador. Si el Sol bulle a la Tierra y ésta es incapaz de defenderse y neutralizar la acción colérica, hirviente, ácida y demencial que vendrá del exterior y repercutirá en su interior, habrá que surfear y ascender la cresta en espíritu. No hay otro camino. Veamos porqué.


La Liberación del Sol 666-999. Original de Marcelo Ávila. Recreación del Autor. Caracas. 1996/2003/2011.





















A estas alturas de las lecturas y los desciframientos pareciera que los antiguos científicos atlantes, mayas y egipcios llegaron a la conclusión que el magnetismo solar se combinaba e interactuaba vibratoriamente con el magnetismo terrestre y los hechos históricos y viceversa. Entonces, si la sincronía y resonancia es tal, me pregunto yo, ¿no será posible evitar tanta desgracia, interrupción y cortocircuito, tanto efecto saturnino-uraniano-neptuniano-plutoniano-niburiano perturbador? ¿tanta ira, inconsciencia y desconocimiento? ¿acaso sea un sine qua non que un planeta no pueda controlar sus aberraciones y alteraciones geomagnéticas y geográficas y no sea inmune a periódicas fatalidades, calamidades y catástrofes, surfearlas, digo yo, pasar por encima de sus colosales oleadas (ayer cuando vi en la tele lo que podía hacer un surfista campeón pensé para mis adentros ¡porqué no podía hacer lo mismo este planeta y su Humanidad aparentemente tan frágil, vulnerable y traumatizada!)? Ni siquiera los sacerdotes mayas y aztecas pudieron impedir y autocontrolarse, recurriendo a terribles sacrificios para ablandar a los dioses y no temer cada 52 años que su mundo se fuera a la porra. Entonces, ¿dónde radica el problema? Pues será en la mente del humano, en su psiquis, en la tecnología que maneja, en el conocimiento que tiene de la vida y el cosmos y, en última instancia, de las dimensiones y los universos paralelos. El humano tiene varias opciones que se juntan en una sola: si se controla, se gobierna a sí mismo, puede hacer que las reversiones polares, los corrimientos de la corteza terrestre y del zodíaco, las alteraciones estacionales, etc, NO LE AFECTEN PARA NADA o al menos logre superar por medio del espíritu y la interrelación fotónica las descargas de las tormentas solares y del viento solar que se disparan y bombardean los polos terrestres sin que su civilización se vaya a pique. Creo que los antiguos ritos funerarios, el embalsamiento, la momificación, etc, la promesa de la resurrección, tenían que ver con lo que estoy exponiendo: en el fondo de su corazón los Antiguos sabían que había una posibilidad mayor, un modo de brincar y salir del círculo vicioso de vidas breves y muertes sin explicaciones e incesantes sufrimientos. A mi humilde parecer, digo: NO BASTA CON AVERIGUAR CUÁNTO SE SABÍA ANTES O CUÁN PROFUNDA ES LA SABIDURÍA INMEMORIAL SI NO ES POSIBLE EVITAR LAS DESGRACIAS, LOS HUNDIMIENTOS, LOS NAUFRAGIOS. El ser terrícola debe encontrar la fórmula violeta y encendida de amarillo oro y rosa fucsia que le permita seguir creciendo, progresando, venciendo, iluminándose, conscientizando su medio ambiente. Hay que combatir la abulia y la negación a ultranza. Mismo si ya joven presentía los terribles tormentos que se podrían cerner sobre nuestro mundo al final creía que podríamos salvarnos y reducir la magnitud aciaga. Aunque la Naturaleza tenga que pasar por la Ley de la Oscilación Extrema, del Frío al Calor y viceversa, no es absolutamente necesario, e inevitable, que los humanos sucumban una y otra vez a los imponderables y sean sacrificados como bestias o idiotas sin misericordia, sin chistar. Habrá que plantar un Nuevo Árbol Huluppu y llegar al término medio. A la línea media. Al Sol Central. Al Numen. Por ende, la tarea de los Nuevos Alquimistas y Albañiles de la Aurora es enorme. Y significa qué: ¡pues dejar atrás la Tercera Dimensión! Cuando medito en los Misterios Osiríacos e Isíacos, en los roles de Anubis, Thot y Maât, pienso que los Grandes Maestros y Maestras sí sabían que era posible vencer la Muerte, la Fatalidad, la Desgracia, el Horror, el Cataclismo, neutralizar a Hercólubus. No me satisfacen las respuestas a medias, las medias tintas, los callejones sin salida, ya que en un principio Dios nos hizo magos y magas. Nos dio herramientas para que las utilizáramos y participáramos de Su Gloria. Desde los 19 años (1962-1963) pienso así. Esto lo anoté entonces en El Orgasmo de Dios:


“Un día l’aurora surgirá majestuosamente para despojarnos de viejos hábitos, supersticiones y prejuicios.”


“¿Es que la ciencia ha podido probar qu’el humano está perdiendo la fuerza eléctrica de sus 2 ojos? ¿Es que la glándula pineal no se está desembarazando del lodo que la ha estado sofocando desde miles de años atrás? ¿No estamos al borde de nuevos milagros, de nuevos resortes, de curiosas pértigas?”


“¡AERÓGRAFO! ¿DÓNDE ESTÁ L’AEROGRAFÍA? ¡AERONAUTA! ¡AEROBÚS! ¡ESTAS SON IDEAS PELIGROSAS! ¡HEMOS OLVIDADO EL AERÓFARO! ¡EL PERISCOPIO ANTEDILUVIANO!”


Ideas peligrosas porque van en contra de lo que nos enseña el Establecimiento, el Status Quo. Shit! Ahora falta saber si los líderes mundiales, a todos los niveles, harán su tarea, se pondrán de acuerdo y orientarán a las masas mejorando sus existencias. De lo contrario, es posible que hasta más de dos tercios del total de la población mundial desaparezca por una causa u otra y apenas sobreviva una décima parte (700 millones). Asimismo, no veo cómo podría quedar más de un 5% de la población de Venezuela (de un total de 29 millones aproximadamente). Sería un milagro, una hazaña, visto el grado de desorden, desorganización, corrupción, demagogia e insuficiencias de todo tipo. El petróleo ni se bebe ni se come. Dios nos agarre confesados, esclarezca y mande millones de niños índigos y cristales o irisados hasta la pepa. Mientras, seguiré proactivo y echándole pichón, truene o relampaguee.


El Grandioso Aguador 8 sale de la Aurora Boreal/Austral en el Apocalipsis. Obra del Autor. Caracas. 2011.


















La Era del Aguador y el León. Ahora, si la porción escogida de la Humanidad –los Remanentes- sobrevive, no está turulata, y queda centrada, o sea, no se desvía de Dios, aunque el magnetismo del sol se desvíe, ataque la Tierra y sus campos magnéticos y las aguas y la corteza tectónica se vean obligadas a cambiar de curso y enloquezcan provisionalmente por carecer de asideros y mingos, entonces es posible, probable, factible, que la Era de Acuario comience mucho antes de lo que Cyril Fagan, Rupert Gleadow, Roy Firebrace, Garth Allen y otros astrólogos habían calculado para de aquí a bastantes décadas. Si hay un corrimiento del Zodíaco, pueda que el presente Punto Vernal Cinético a 5º de Piscis Sideral acelere abrupta y brutalmente su retrogradación y nos veamos repentinamente con un Amanecer Sideral en Acuario en cuestión de horas, días o semanas. Hace un tiempo señalé que esta década sería crucial, es decir, habría un cruce de caminos o de eras y polaridades. Es posible. Quizá la próxima era de Acuario-Leo se precipite, caiga de sorpresa, y de ser así será porque el Portador de Agua llegó para bañar y refrescar la tierra hasta el tuétano de sus interiores y producir un nuevo cielo, una nueva tierra, una nueva Humanidad, y eso sería un cambio de 180º con lo que sucedió alrededor de 12.000 años cuando desapareció casi toda la Atlántida durante la Era de Leo. Pero creo que Dios nos va a dar un respiro y que la Transmutación vendrá en forma escalonada. Tampoco habrá un inversión diametral de los polos. Sin embargo, habrá que prestarle mucha atención al castaño Año 2016. Lo he anunciado ya en otras entradas en este blog (40 Años Pi 1982-2022, en 2008; Profecías y Revelaciones sobre la compenetración del campo magnético del Sol con la serpentínea imantada Tierra, en 2009; Llegará el día cuando el dinero crecerá en los árboles, en 2009). En 2016 Neptuno llegará dos veces ese año y en 2017 a 15 grados de Acuario Sideral. [Es un dato interesante por una razón adicional: dice Geryl que “el número 576 representa a Venus y fue empleado como número de código en el zodíaco egipcio…y prueba la correspondencia entre el corrimiento del zodíaco y Venus…Al usar el número 576 pude descifrar importantes códigos tanto del Código Dresden como del zodíaco egipcio.” Según mis cálculos, la última Fecha Cero fue en el año capicúa 272 d.C.; pero fue entre 220-221 d.C., 52 años antes, cuando el Sol dejó la constelación de Aries y entró en Piscis. Si restamos 288 (72º por 4, mitad de 576) de 2016 obtenemos 1.728: “1.728, que es un número esencial para calcular decodificaciones relativas al ciclo de precesión”, según Geryl. Como Venus figura en un lugar central y fundamental en TIKAL hago esta acotación pues la Era de Piscis germinó al nacer en 272 d.C el emperador romano Constantino I el Grande y floreció en 337 d.C. al fallecer éste.] 15º de Acuario corresponde al Punto del Ángel, una de las claves del Libro del Apocalipsis. El tránsito podría provocar un diluvio. ¡Quizá se agüen las efemérides! Pero antes habrá que observar 2012-2013 del crucial Ciclo Solar 24 (¡una vuelta completa! ¡la sincronía nada fortuita de la relojería cósmica!). El monumental palo de agua con tormentas eléctricas será gradual. Hay mucho que lavar, mucho que purificar, muchos corazones pétreos y egoístas que ablandar y sensibilizar. Recién hoy, jueves 5 de mayo de 2011, me entero que Albert Slosman dijo: “Así, en 1975, la primera obra estaba lista [...], a pesar de todos los agujeros negros que habían sembrado su eclosión: ¿Persistirá indefinidamente el oscurantismo humano? ¿Perdurará también por siempre la oscuridad en mi corazón, que grita su pesimismo? ¿Se transformará la oscuridad en apocalíptica con la entrada del Sol en Acuario, en 2016?…” ¡Qué coincidencia, hombre! Ni idea que el genio francés pensaba eso. Y con estas líneas concluye la entrada. Los dejo con Inanna (Ishtar, Astarté, Isis-Hathor) y Dumuzi (Dumuzid, Tammuz, Adonis, Adonai).

Sin embargo, antes de terminar este estudio, hay un detalle interesante del que me acabo de enterar y que ilustraré. Tiene que ver con Adonis y Jesús, dos personajes notables, separados por muchos milenios, que participan del arquetipo masculino como tantos otros prohombres. Los arquetipos universales son enseñanzas para todas las épocas. La información que daré a explicar versa sobre: La Basílica de la Natividad y el Santuario de Adonis-Tammuz. Partes de la información aparecen en la página en inglés sobre Adonis y Tammuz, su predecesor. El nombre Adōnis (del antiguo semítico Ādōn o Atón egipcio) es una variante fenicia del hebreo Adonai. En ambos casos significa lo mismo, “Señor”. El término sigue empleándose en la liturgia e idiosincracia cristianas –nada sucede por azar- para designar a Jesús o una Autoridad. La palabra “Señor” y los términos, “seña”, “signo”, “señal”, pertenecen a una sola raíz. Debe ser porque en un principio, en la Edad de Piedra, o al aterrizar los primeros Iniciados Estelares trajeron consigo signos, conocimientos cósmicos, para educar e iluminar a los terrícolas. Cito:

“Según algunos eruditos, la Basílica de la Natividad en Belén, edificada sobre una caverna subterránea, fue en sus orígenes un santuario o altar dedicado a Adonis-Tammuz.

“San Jerónimo, Padre de la Iglesia, quien murió en Belén en el año 420 d. C., señala que la sagrada caverna o cueva subterránea estuvo en un momento dado consagrada al culto pagano de Adonis, con una bonita arboleda sagrada plantada delante con el fin de borrar toda memoria de Jesús. Los mitólogos modernos no creen esta suposición. Insisten que fue debido al culto a Adonis-Tammuz que se creó un altar y fueron los cristianos quienes tras apropiarse de él lo sustituyeron por el culto a su dios.”

Esto último suena lógico puesto que el culto al semidios Adonis o Tammuz ya existía muchísimo antes en Oriente Próximo, desde Mesopotamia hasta Siria y el Líbano, como en Biblos, cuando ni siquiera se había oído hablar del cristianismo. Las religiones, los cultos, los rituales, las adoraciones, los misterios y los conocimientos se han estado superponiendo, amalgamando, complementando y copiando unos a otros desde la Noche de los Tiempos: el genius loci, el espíritu del lugar, es quien origina y manda la Vibración que cambia de nombre, apariencia y ambiente; pero que es en sustancia la misma aunque ciertos detalles se modifican temporal e históricamente para adaptarlos mejor. Tammuz era el dios de la vegetación, la renovación de la vida, la fertilidad. Se le conocía como “El Buen Pastor”. Aunque menos elaborado, Adonis se le parece. Si bien fenicio originalmente, llegó a ser tan heleno y prendido de Afrodita que cuando el cristianismo nació y se propagó, en base a la visión de un núcleo de devotos, eclécticos y escolásticos iniciados mediterráneos y se popularizó en todo el imperio romano, no quedó más remedio que universalizar y sincronizar el culto a la divinidad que vive, muere, resucita y salva, fusionando a Dumuzi, Tammuz y Adonis con Mitra, Dionisos, Baco, Osiris, Horus y Krishna, a Adonai con Jesús o Josué. El tema ancestral, heroico, del Sol Invictus, neptuno, veraz, de luz creciente, misericordia, amor y dulzura, llegó a encarnarse de nuevo en la figura mítica de Jesús el Cristo con un mensaje nuevo, revolucionario y universal que, en esencia, se nutre de la misma fuente o pesebre de la que otros Altos Iniciados bebieron previamente y de la que otros beberán posteriormente. Tal como ocurrió con el Arquetipo Masculino igual pasó con el Arquetipo Femenino, vía Isis, María, Fátima, Maya. De un modo espontáneo y mágico en sustancia y corazón Grandes Hombres y Grandes Mujeres encarnan y reencarnan en todas las épocas para que la Palabra, el Signo y la Vida de Dios se manifieste y haga realidad para que la Humanidad se reencuentre, se libere y evolucione civilizadamente. AUM.

Nota del Autor. Dumuzi a punto de verter en la palma de la mano de Inanna semillas aceitosas y un bálsamo, extractos de su propia esperma, para que los absorba, tome y se haga fértil, igual al árbol de luces de larga vida o Huluppu-Arbolux a su derredor, con la idea de que en el solsticio de invierno boreal, en Navidad, venga al mundo un Rey Sol. Igual que a Jesús o Josué Emmanuel, Tammuz (el equivalente asirio-babilónico del protosumerio Dumuzid), Usir u Osiris, Mitra, Hércules, Dionisos, Adonis, etc, los hacen nacer todos un 25 de diciembre, 3 días y pico después del solsticio. Los romanos celebraban ese día la Fiesta del Sol Invicto porque se conmemoraba el renacimiento del Astro Mayor o nacimiento del Niño Dios, Teopiltzintli, para los aztecas. ¡Resulta por demás curioso, asombroso y sorprendente, que encontremos de nuevo en 2012 este holograma del Tiempo Sacro, con todo lo que eso ya significa! ¿Pura casualidad? No creo. En consecuencia, vamos a una fertilización cósmica aquí en la Tierra, con mucho progreso, dicha, armonía y fruición.

domingo, 1 de mayo de 2011

Venus en Escorpio sideral, el signo de la Serpiente Emplumada, del Alacrán y la Tarántula, el próximo 21 de diciembre de 2012 (Parte 1)













Inanna-Ishtar-Astarté-Venus. Reina del Cielo y la Tierra. Madre Primordial. Versión moderna. Autor anónimo. La diosa Inanna en Sumeria, Ishtar y Astartú en Akkadia, Astarté en Grecia, Ashtoret en Fenicia e Isis-Hathor en Egipto, se le asociaba con serpientes, lagartos, lechuzas, leones, Magia y el Inframundo.Vivió 200.000 años antes de Cristo, según Beroso, un alto sacerdote babilonio.


Descubrí a Albert Slosman y Patrick Geryl a principios de febrero del 2009. Antes no había oído mencionar sus nombres e ignoraba sus revelaciones y menos aún los títulos de sus obras científicas y eruditas. Sus hallazgos me parecen de una enorme importancia, revolucionarios y minuciosos como monumentales y esclarecedores. Cualquier científico, buscador o clarividente que no los tome en consideración y peor todavía, los desdeñe y trate con sorna es poco menos que un pobre de mente, un irresponsable o un escéptico incorregible. Recomiendo que sus obras se lean varias veces y examinen cuidadosamente. Cada página fue sopesada. Los gobiernos de la Tierra debieran estudiar lo que probablemente se nos viene encima que mentes como la del belga Patrick Geryl y su compañero de investigaciones, el arqueoastrónomo Gino Ratinckx, nos confiaron en sus libros traducidos al español.


Como digo fue sólo un par de años atrás que me enteré de la labor de estos tres benefactores de la Humanidad. Sin embargo, por mi propia cuenta tengo muchos años explorando y desentrañando ciertos misterios y secretos que Geryl desmenuza y revela tan diligente y vívidamente. Como él señala Venus, Ahzab Kab Ek o Tlahuizcalpantecuhtli, fue tomada muy en serio por mayas y aztecas siendo la piedra angular de sus elaborados códigos matemáticos y astronómicos. Junto con las Pléyades, Orión y sus agudas observaciones de los equinoccios, solsticios, eclipses, explosiones solares y estelares y demás fenómenos recurrentes, como los meteorológicos, climáticos y agrarios, los sabios mayas pudieron leer el Orden del Cielo y sacar conclusiones generación tras generación (tampoco conocemos toda su historia). Los sabios egipcios hicieron igual. Para ellos Sirio o Sothis, como le llamaban, era su punto de referencia cósmico y calendárico, pero también lo eran Orión, los solsticios, equinoccios, eclipses, cualquier turbulencia solar o sideral y el Kharma. Ambos procedieron de la Atlántida que desapareció del mapa visible y de la que apenas se ven algunos restos en las Antillas y frente a la Florida pero que el Almirante Byrd conoció fugazmente al sobrevolar los casquetes polares y ver cosas en el Polo Sur que nadie más ha visto. Hoy no es un secreto que ambas civilizaciones a extremos opuestos del Océano Atlántico debieron compartir conocimientos y contactos porque las similitudes son patentes en cuestiones cosmobiológicas, científicas, artísticas. Cada vez más lo que hombres y mujeres de la talla de Helena P. Blavatsky, James Churchward, William Niven, Augustus Le Plongeon, Charles E. Brasseur de Bourbourg, René Schwaller de Lubicz, Leo Frobenius, Henri Lhote, Albert Slosman, Patrick Geryl, etc, descubrieron atando cabos se va volviendo un tapiz más claro, nítido, vívido y hasta transparentes y recias sus fibras multicolores. Es indiscutible, desde todas partes del mundo Oriente y Occidente, Norte y Sur se están acercando más y nos estamos dando cuenta que la globalización es simplemente un curso lógico a seguir. Si esto cuaja o se materializa, es porque está en ley que la Humanidad tenga que reencontrarse, reunirse y hermanarse, antes de que sea demasiado tarde y los cataclismos recurrentes destruyan otra vez grandes porciones del hábitat terrestre, oceánico y plutónico.


No hay mal que por bien no venga. En este momento estoy releyendo El Gran Cataclismo de 2012, publicado por Ed. Kier, que conzco desde los años ’60, la primera gran editorial esotérica en Sud América. El libro lo estoy saboreando más que en 2009, poco después de leer La Profecía de Orión, que me tocó hasta las fibras más recónditas de mi ser porque entre otras razones coincidía con las pesquisas que había estado haciendo estos últimos años en especial en Kadonai: El Niño de Arriba y en el Manual de Kadonai (1986-2000) que hizo que descubriera la sagrada palabra Or::. El tema de los Grandes Cambios en la Tierra lo comencé a investigar y sentir muy agudamente en los primeros años de los ’60 en Caracas, París y México D.F. Al inicio todo era terrible, terrorífico, pavoroso, cáustico, infernal, una retahila de sufrimientos y atrocidades ilimitadas y desesperantes pero gradualmente, con el tiempo, a medida que fui creciendo, madurando y profundizando en mi aparato mental y espiritual el horror y el espanto fueron cediendo, debilitándose, y me fui acercando a los asuntos apocalípticos de un modo más natural, sereno, reposado, confiado, esperanzador, ditirámbico y equilibrado ya que me di cuenta que el observador puede tener acceso a la metamórfosis, la cauterización, la sanación y la liberación. Se puede salvar si pasa al Otro Lado, si cruza el río de la Muerte, como en los mitos. Este mundo es reflejo, hasta cierto punto, de la mente que lo observa y por lo tanto puede cambiarlo si él se cambia a sí mismo y se aleja de la Muerte y la Neurosis. Entonces se da cuenta que es posible escapar, salirse, dejar la cárcel de su mente e irse. Así fue cómo paso a paso comenzaron a llegar hasta mí los aliados y las aliadas de la Vida y fui dejando cada vez más atrás los demonios y los monstruos del Bajo Mundo y descubrí qué había del Otro Lado de la retina, del país, del planeta, de la Tercera Dimensión, et cétera. Salí del infierno de la mazmorra y de la desgracia y me coloqué en el sitio que me correspondía: tenía derecho a ser un Hijo más de Dios y no un sujeto débil, neurótico, mortificado, atormentado y apesadumbrado al saber que las depres nunca duran más de 24 horas a lo máximo si uno se lo propone con voluntad de hierro. Todo fue muy rápido porque así lo quise y a los 20 años ya tenía 26 millones de años (un dígito clave muy maya o astronómico por cierto). Luego dejé los años, las serpientes, y me fui a las eternidades, las mariposas. Digo todo esto porque quiero que se sepa que todos y todas tenemos la potestad de saltar barreras y cercas. Si millones de personas en la Tierra se lo propusieran cambiaría el sino de los Tiempos en cosa de horas y el campo magnético de la Tierra se beneficiaría. Es hora de traspasos, transfusiones y transparencias. Este es el camino de la libertad y de la felicidad y no el de la tiranía y la esclavitud. Todo lo que he ido narrando en este párrafo es precisamente lo que se halla en los mitos, fábulas y cuentos fantásticos, en las transmisiones orales iniciáticas que antes bardos, vates y poetas inspirados contaban en actos de catarsis y revelación para que no se perdieran las gestas de antaño y los valores morales de héroes y heroínas.


Así que cuando comencé a escribir hacia 1960-1962 el realismo fantástico de autores como H. Rider Haggard o Denis Saurat, referidos en la saga de She y los gigantes constructores, y muchos años luego, en los fascinantes hallazgos de la planicie de Marcahuasi dejados por la cultura Masma, de la mano de Daniel Ruzo, a quien conocí personalmente en el Centro Gustavo Meyrinck a través de Adolfo Blanco Adrianza, nunca me pareció raro. Tampoco exagerado esto del gigantismo y la cercanía de la Luna y sus efectos colaterales sobre el cuerpo y la psiquis. Los cíclopes y los titanes eran unos de mis temas favoritos y lo que sonaba descomunal y quizás monstruoso por ser tan poco convencional y común. En Kadonai: El Niño de Arriba le di mucha importancia a lo gigantesco, anormal, exorbitante. Pero lo que ha motivado que escriba esta entrada es que en el libro de Geryl, que estoy leyendo muy atentamente, encuentro cuán cardinales fueron para los antiguos pueblos precolombinos de América Central, como los mayas, quichés, toltecas, aztecas, zapotecas, olmecas, etc, las observaciones celestes que compartieron en sumo grado con los chibchas, quechuas, aymarás y urus del Titicaca. Todos los pueblos antiguos decían cosas parecidas y afirmaban que descendían de pueblos originarios de la Época Secundaria o Terciaria y por eso cuando llegaron los conquistadores peninsulares de Europa el choque psicológico y religioso fue desproporcionado, muy violento, despiadado y amargo. Era difícil que los cristianos entendieran que su mundo había estado y seguía estando sujeto a repetidos diluvios, éxodos, erupciones volcánicas, mutaciones geológicas, atmosféricas y climáticas, que su pasado se perdía en la Noche de los Tiempos y no como en el cuento infantil que ponía el Génesis en 4.000 y pico a. C. Este panorama cambió drásticamente en los siglos XVIII y XIX al surgir seres como Swedenborg, Laplace, Leibnitz, Montesquieu, Rousseau, Herschel, Darwin, Bulwer-Lytton, Vivekanânda y muchos más que ampliaron el diámetro cultural de Occidente y se comenzó a poner en duda dogmas, mentiras y fanatismos viejos de muchas centurias. Hasta se creó un calendario masón en la Revolución Francesa.


Hoy cuesta mucho pensar que somos los únicos habitantes en el cielo. Eso parece cada vez más absurdo, necio y fuera de toda lógica y sano discernimiento. Cada vez más estamos llegando a sentir, comprender, aceptar, que las dimensiones se interpenetran y se pueden tocar, que nuestro límite es el infinito y nuestra duración, la eternidad. Hoy resulta más fácil entender a los poetas y los artistas porque somos más sensibles, más moldeables y permeables, menos obtusos e inflexibles. Entendemos que Dios está en todas partes y tiene todas las formas imaginables y por lo tanto nos estamos volviendo más islamistas o musulmanes, más cerca de lo que los filósofos metafísicos han estado creyendo durante miles y miles de años y podemos entender mejor a los científicos y astrofísicos que nos presentan teorías y ecuaciones que pocos años atrás nos hubieran parecido imposible. Hoy sí es posible comprender mejor que la energía no tiene límites y que materia y energía son en el fondo prácticamente la misma cosa aunque en proporciones y soluciones diferentes y desde perspectivas opuestas pero complementarias, que el pensamiento tampoco se puede limitar o cercenar, pues el saber es un ser libre por antonomasia, presente, vivo, sensible y brillante en cada una de nuestras células, moléculas, átomos y genes y basta que se despierten más neuronas para que podamos trasladarnos y proyectarnos a n velocidades de luz. Por lo tanto, las barreras solamente las ponemos nosotros y nosotras cuando nos empeñamos en disminuirnos, anularnos y congestionarnos o endurecernos. El humano es un puente, como decía Nietzsche, de luz nuclear y tan potente como una bomba atómica muy inteligente y además perfectible. Una perfección tan vasta y colosal como el mismo cielo que nos cubre e imanta a diario.


Meditaciones cataclísmicas. Entonces, ¿será posible que lo que algunos y algunas han previsto pueda evitarse? ¿Será posible alterar o suavizar lo que sabios sacerdotes-astrónomos-matemáticos y psicoanalistas de antaño calcularon con tanta precisión? Quizás. Es posible. Nada está dicho en un ciento por ciento pero también es cierto que una certitud obedece a un programa o plan maestro, una línea central, un orden superior, un acorde sinfónico, que sólo puede variarse ultimadamente si las personas así lo quieren, si la mayoría lo quiere de verdad, con el corazón, si el planeta lo estima, lo decreta y si está en consonancia con la Ley Divina que es puro amor, amplitud y caridad. Pienso que los eventos se están precipitando. Por ejemplo, no me parece casual ni irrelevante que gran parte o casi todo Medio Oriente u Oriente Próximo se esté alzando y despertando. Algo bueno está despuntando y es el Oriente, el Levante, por donde sale el Sol (que antes salía por el Oeste y mucho antes por el Este, dependiendo de las polaridades magnéticas alternadas). Así que esta sacudida geopolítica, social y generacional está ocurriendo por razones muy específicas y pareciera tener un destino: la Humanidad tiene que despertar, no puede seguir viviendo tan mal y tan a la deriva, debe terminar su ciclo. ¿Podremos parar todas las plantas nucleares? Siempre me pareció que la radioactividad no es cosa de economías, no existe para generar electricidad sino para impulsar y apoyar lo sutil y etéreo. Es para que sea usada por el cerebro a un nivel o grado muy elevado y especializado, no para contaminar y matar gente, plantas y animales o elementos vitales o generar electricidad inferior. Es hora que los terrícolas pasen a una fase más sutil y maravillosa. Es hora que se piense y sepa que mientras más educación y cultura más progreso y milagros, más prodigios y estupendos fenómenos. Las resonancias transportan.


A mitad de la última década del siglo XX comencé a trabajar en un prototipo imaginario: una pirámide escalonada multicolor que designé como TIKAL y de la que hice varias variantes. Últimamente me ha dado por llamarla: LOS BUENOS DESEOS DE LOS VIEJOS BRUJOS DE TIKAL. Es una imagen protosolar, alquímica, críptica. Le he venido otorgando una dimensión progresiva, un aura creciente, con poderosas características de lo que significa para mí la antigua y futura civilización maya. El concepto que expreso allí es la esencia de Maia o Maya, una de las Pléyades, un nombre fuerte en distintas culturas, notoriamente la hindú, china, nepalesa, helénica, rusa, pues lleva la raíz toponímica «Mâ», como en madre, mamá, mami, múu, mother, maman, María, Mara, una palabra, sonido, fonema, ligado a las lenguas de la Humanidad desde la Protohistoria. Para mí es de procedencia extraterrestre.


Cualquier signo, símbolo, glifo, señal, carácter o marca que conocemos, usamos o imaginamos son parte del idioma primordial que los humanos elaboraron en el pasado o elaborarán en un futuro. Todo lo que se inventa fue hecho antes tal cual o lo será en forma parecida porque todos y todas copiamos y participamos de una misma fuente que nos baña continuamente y esa fuente se expresa en un lenguaje universal que cualquier mente y corazón puede reconocer en el momento oportuno de un estado de conciencia. El idioma universal de las formas, figuras, trazos, geométrico en esencia y rápido como la centella y el relámpago, es nuestro de por vida y mientras tengamos encendida la luz de la inspiración, imaginación e intuición. Es imposible que todos los pueblos del cielo olviden la sustancia primigenia y cardinal con la que fueron concebidos por el Padre-Madre de Luz, el Hijo-Hija de Luz y el Espíritu Santo de Luz cuando así lo quiso la Divina Providencia. El signo de Venus es eso: una persona con los brazos abiertos. Un cuerpo o amasijo de átomos que abraza y quiere hacer el amor cósmico.