martes, 11 de mayo de 2010

El Kraken. El Abominable Engendro de las Tinieblas.

Perseo. Héroe sidéreo templario. Campeón de Campeones. Uno de mis personajes predilectos Recreación del Autor. Caracas. 2010.

El Kraken en 2010, antes de que ansíe caernos encima de Este a Oeste y de Norte a Sur y roernos a fondo. Aunque el Kosmos es infinito, inconmensurable, un conjunto armónico e indescriptible de resonancias electromagnéticas que se suceden una tras otra y reproducen en sus respectivas cajas de resonancia y senos parados de vida cósmica múltiple, también es cierto que cada uno de los infinitos universos, mundos, supercúmulos y cúmulos de galaxias, nebulosas, sistemas solares, soles, planetas y satélites tienen sus respectivas limitaciones y marcos y lo que se transparenta de ellos como en una película de largo metraje mutidimensional obedece a reglas, leyes, cláusulas, cánones y estándares muy propios y locales. En consecuencia, hay leyes, algunas fijas desde tiempos inmemoriales, que si no se acatan, respetan, obedecen, e incluso veneran en ciertas instancias, pueden dar al traste con varios planes, proyectos y principios morales, éticos y filosóficos que sirven para proteger la sociedad. El rol de Protector y Guardián le corresponde a Perseo, una figura que equilibra la siniestra del Kraken y que, a mi juicio, es más que una representación arquetípica y simbólica. Tras el Campeón de Campeones y Héroe de un combate sin términos medios en contra de las 3 Gorgonas se esconde una verdad estelar. Del sector ocupado por la constelación de Perseo provienen poderosísimas e intensísimas ráfagas de luz, un enjambre de galaxias, huecos negros supermasivos y algunos de los objetos más brillantes del universo, como SN 2006gy, producto de una gigantesca explosión estelar, la supergigante amarilla alpha Persei o Algenib, etc. Así como Perseo influyó en nuestra parte del Universo, nuestro sistema solar y nuestra historia primitiva tengo la impresión que jugará de nuevo un rol muy importante en nuestra transición hacia la Nueva Era. Muchos de los seres tan elevados que habitan en su dominio nos ayudarán a evolucionar, como lo demuestra la binaria de beta Persei, Algol. Uno de los supercúmulos más grandes es el Supercúmulo de Perseus-Pisces (Piscis) que se halla ubicado a 200-250 millones de años luz de nosotros y nosotras.


No se pueden quebrar los principios de amor, cohesión, enlace, unión, hermandad, afinidad, contacto, tolerancia, convivencia, paz, justicia, bondad y bonhomía sin que se provoquen desajustes muy serios y graves en el seno de un grupo, comunidad, sociedad, nación, tierra y ecosistema pues ponen en peligro hasta su misma existencia y, por eso, aunque a menudo resulten inconveniencias, contrariedades, molestias y fastidios, entiendo el rol sacrosanto de la policía y los agentes de defensa y seguridad que no siempre actuarán con tino y respeto sino abrupta y brutalmente (parte de nuestro kharma por vivir en un planeta subdesarrollado e inseguro). Cuando suena la alarma y sucede un horror, como el que pasó el 11-9-2001, en NYC, hay que armarse de paciencia, estoicismo y autocontrol y hasta de imperturbabilidad. Me temo que esto del ataque terrorista a las Torres Gemelas de Jachin y Boaz del mundo financiero, mercantil y económico era solamente la punta del iceberg que descontrolará paulatinamente nuestro mundo anacrónico, presa de dictadores, terroristas, narcotraficantes y mafiosos, hasta que todas las Bolsas caigan estrepitosamente porque no podrán más mantener el equilibrio comercial y resistir la saturación del volátil flujo de los especulativos mercados de capitales que se inclinan a cada instante porque su meta es aprovecharse de cualquier situación y desliz para ganar, acrecentar, adquirir, comprar-vender y engordar sus fondos y portafolios a como dé lugar. La codicia y la avaricia son tales que no se entiende que todo es flujo y reflujo, yin-yang, y es imposible que se pueda estar siempre aumentando y sumando lo que se tiene. Hay que restar, descansar, y la bajada es tan importante y fructífera como la subida, ¿o no? Por eso cada vez que hay un slump, retraso o decaimiento en una economía importante, el mundo se tambalea. Si los mercados y los operadores fueran más científicos y conocedores, se sabría que para que haya equilibrio todos los países debieran estar unidos como en familia y saber alternar y adaptarse a los vaivenes naturales, humanos y astrales. Es cuestión de toma y dame y hacer que todas las monedas de transacción estén realmente concatenadas entre sí y llegar a la moneda común o única, basada en la abundancia y no en la escasez o la especulación estéril. En un mundo globalizado como el que tenemos basta que un país clave, como Grecia o Islandia, en los dos extremos de Europa, entre en crisis por una razón u otra para que los demás sean sacudidos y atacados. Hay que entender lo siguiente. Nuestro mundo económico, financiero, bancario, bursátil y comercial no está a la altura de los grandes cambios a nivel espiritual, tecnológico y filosófico. Para que una escala de valores y virtudes llegue también al mundo de la economía será necesario que los países trabajen mucho más en la dirección apropiada, o sea, desprendiéndose de todo aquello que NO contribuye a la paz, la armonía y la convivencia, porque de lo contrario harán de la economía un instrumento de guerra, conflictos, rivalidades y odios. Hace falta más sensatez, sindéresis y amor. Si no, habrán más calamidades que no se aguantarán. ¡Ojo!


Moloj. La Bicha. Encarnación del Mal. Híbrido de insecto con humana feroz y sanguinaria. Del cuento espacial, Kadonai: El Niño de Arriba. Original de Marcelo Ávila. Supervisión del Autor. Caracas. 1996-1997.


Cuando los principios que enumeré y resumí en los párrafos anteriores no se respetan y consideran amable, creativa e inteligentemente, sino que se les escupe encima, viola y aplasta a cada momento sin ningún tipo de consideración, quienes así lo hacen se convierten en enemigos públicos número uno, en violadores de la Humanidad, y deben ser enjuiciados y sometidos sin contemplaciones cual criminales violadores de los sagrados Derechos Humanos y del ecosistema planetario, como pasa con los depredadores de mares, selvas, bosques y sabanas que parecen no creer en el Efecto Mariposa o el Efecto Verdegay (este último Efecto considera que no sólo son afectados las diferentes partes de un mismo planeta o cuerpo celeste sino también el sistema solar todo y la zona de la Galaxia a la que pertenece). Al mostrar sin tapujos total falta de amor, piedad, sano juicio y proceder civilizado los enemigos públicos número uno se colocan y desmarcan de la gente y se deshumanizan, dejando de ser buenos humanos, es decir, seres en estado de franca evolución, y se tornan criaturas en estado larval y viral, degenerado y perverso, en monstruos, en máquinas frías y automáticas que sólo desean embestir, destrozar, sacrificar, matar, electrocutar, atomizar, cañonear y destruir a mansalva cualquier cosa que se les enfrente que, a la larga, resulta ser prácticamente casi todo el mundo, incluso cosas, animales, plantas, elementales, egregors, todo tipo de organismos, porque estos seres aberrantes y desquiciados sólo ansían sojuzgar con todas sus fuerzas a como dé lugar y eclipsar cuanto puedan abarcar con su manto y tinta negra (es el caso de los mandones totalitarios, sean feudales, absolutistas, fascistas, comunistas, marxistas, leninistas, maoístas, castristas somocistas o chavistas, ad nauseam).


Estos monstruosos engendros son saturninos y plutonianos en ascenso, con la cruz volteada de Ketu, el Nodo Sur de la Luna, sobre sus cabezas desentonadas, son reptores, destructivos, inhumanos, crueles, egocéntricos y ególatras por antonomasia y vienen juntos en diferentes familias, categorías, especies, denominaciones, todas horripilantes, asquerosas, repulsivas, feas, sucias, chocantes y desagradables. Este patrón maligno está alojado en los laberintos de nuestros dos hemisferios del cerebro desde tiempos inmemoriales y seguirá así permanentemente pues forma parte de la fauna y flora de la primera, segunda, tercera y cuarta dimensiones. De la quinta en adelante el Mal desaparece por completo, gracias a Dios. La monstruosidad es un híbrido mal mezclado, cruzado y combinado, una malformación contrahecha que repugna y pareciera que estuviera conformada por una creación de laboratorio que no cuajó del todo y quedó a mitad de camino o fue desnaturalizada a propósito. Así han debido resultar muchos intentos o experimentos hechos en tubos de ensayo miles de años atrás antes de que cuajara el primer humano bonito, inteligente y bueno, conocido como Phian 1 Sol. Ahora bien, me pregunto yo: ¿qué patrón o tabla de comparaciones hace que algo le guste a nuestra mente y otra nos espante? Es difícil que una escala de valores, un término medio, guste por igual a todos y todas. La belleza no puede ser la misma en todo el cosmos y es verdad que en nuestro interior hay un lobo feroz y un corderito que se codean desde la Prehistoria y debieran coexistir en paz. Es más, se quisiera que el lobo feroz se volviera dócil y ultimadamente inofensivo. Si a la flor del mal que pudiera causar en un momento dado el envenenamiento y la muerte se le extrayera su veneno y preparara en dosis mínimas y potenciadas sería tolerable y nos volvería inmunes al mal. Es el principio de la Homoeopatía. ¿Cuántos insectos asquerosos, lagartos espantosos, simios deformes, felinos horrendos, bichos y bichas terroríficas y espeluznantes no han sido y son aún parte de nuestro universo interior y exterior, que ora amamos y ora odiamos, acariciamos y rechazamos, admiramos y tememos, como los dinosaurios y los licántropos? Es algo en qué pensar y resolver adecuada y positivamente, si es que está en nuestro propósito evolucionar hasta el estado angelical, seráfico y divino, porque la atracción por lo feo y monstruoso, maligno e inhumano es lo que llevó a mucha gente a desear que Danton y Robespierre, Hitler, Stalin, Castro o Julio César los gobernara y pisoteara. El gusto por el dolor y el sufrimiento ha sido un cáncer que ha devorado hasta nuestros días a millones de gentes y pareciera que los Anticristos son más populares que los Beatos y Salvadores del Mundo. Lo que me lleva a concluir que nuestra Humanidad es más sadomasoquista y autodestructiva que racional, sensata, inspirada, noble y creativa. Y no soy el único que piensa así. Acabo de releer Un Mensaje de Otros Mundos de Leonídas Rodríguez Salazar, publicado en 1961 por la Editorial La Mandrágora de Buenos Aires. Tuve la fortuna de conocer personalmente a Leonídas a raíz de la Revista Haoma que publicó un extracto de su libro en el último número, en abril de 1970. Me unieron a él muchísimas cosas. Era un tipo excepcional, con unos ojos azules que parecían dos metras encendidas. Era un genio de las letras místicas, filosóficas y científicas, además de curandero y shamán, un apasionado erudito del carajo y además chistoso, pero no fue tomado en cuenta porque lo creían medio loco y no lo soportaban. Estaba demasiado adelantado para su época, pasó mucho trabajo y privaciones, al igual que Francisco Aniceto Lugo, su buen amigo, aún más erudito y enciclopédico que él, quien murió muy empobrecido, marginado y depreciado por las academias, escuelas y universidades del país que si lo atendían era para darle una limosna o una palmadita imbécil en la espalda (como me ha pasado a mí de paso). Los frecuenté donde vivían en el centro de Caracas en condiciones deplorables, compartí mucho con ellos dos, y en verdad que siguen siendo dos grandes luminarias eclipsadas por la tremenda mediocridad e hipocresía de nuestra sociedad tan superficial y ñángara en sus apreciaciones anacrónicas o demodés. Menos mal que ambos fueron estimados por ese gran mecenas y estimulador de las corrientes místicas, esotéricas y universales que fue Adolfo Blanco Adrianza, quien a bordo de su Centro Gustavo Meyrink, en La Pastora, nos reunió, motivó y apoyó de varias maneras. Adolfo fue uno de mis gurúes, lo recordaré siempre con cariño, admiración y muchísimo respeto por su gran fuerza magnética y calor humano. El Futuro los sacará a todos tres del olvido y de la incomprensión que suele acompañar en vida al artista, al virtuoso, al visionario, al maestro de veras, pues permanecen libres a pesar de todo, con tenacidad y perseverancia.


Moloj. Otra visión de la Bicha. De Kadonai:

El Niño de Arriba. Original de Marcelo Ávila.

Supervisión del Autor. Caracas. 1996-1997.


Cuando el proceso de progresiva destrucción y autodestrucción toma por asalto y posee a un monstruo cada uno de ellos sabe que ya no hay marcha atrás, que es todo o nada (“patria o muerte”), que es un instrumento, un esclavo del PODER QUE LO DOMINA Y USA A SU ANTOJO y por eso ellos a su vez hacen lo mismo con los demás (que se rinden como moscas e idiotas a su paso). Los monstruos se tornan suicidas y kamikazes. Quieren que todo el mundo sea tan fanático como ellos y hacen lo inimaginable e impublicable para que el resto los siga en su carrera loca hacia la destrucción y la autodestrucción. Son puro Tánatos sin Eros y se parecen en que todos son misóginos empedernidos y mentirosos profesionales y odian a muerte el arte, sobre todo el arte libre y religioso, ya que temen y aborrecen en el fondo todo lo que huela distinto a su ideología cerrada y fanática. Para ellos no hay otro camino que el ser muy feroz, bestial, brutal, inclemente, lo más procaz, terrible y sanguinario posible para poder seguir con el atropello y la carnicería y no ser abatidos sino al final de una masacre y aniquilación total (son bombas atómicas o misiles con ojivas humanas radioactivas en formación militar) que además buscan desesperadamente. Así era cada SS nazi (camisa negra o parda) que sólo cuando su grupo de choque asesinó a millones de judíos, gitanos y maricos optó por permitirse suicidarse, rendirse, o desaparecer (aunque varios lograron escabullirse a zonas despobladas de América del Sur y al hielo de la Antártida). Pero se equivocaron si pensaban que no tendrían que rendir cuentas. En el mundo de la magia y el espíritu nada pasa desapercibido o es gratis o no causa reacciones. Tarde o temprano la Ley del Bumerán actúa y da con ellos y los abate o ultima o pone en una situación desventajosa para que se vean obligados a saldar sus kharmas. Es una ley del Determinismo Metafísico aplicada en los Cielos y en los Infiernos como en los Purgatorios. Estos asesinos de los Derechos Humanos terminan sus días como en las leyendas, mitos, sagas y epopeyas, como vomitados desde los mundos inferiores por siniestros Krakens. Y, si un bicho o una bicha tipo Kraken, que ha producido tal cantidad de angustia, dolor y carestía, ya no le es posible cambiar, regenerarse, reciclarse, desprenderse de su ponzoña, como se le obliga a hacer a una coral o tigra-mariposa con su veneno en un serpentario, se le elimina de un modo u otro. Como en la película Ghost, su cadáver es recogido por los oficiales del Aseo Astral y llevado a una clínica donde se le tratará como se trata a un demente, energúmeno o criminal de la más baja especie. Se le opera y su alma es teledirigida hacia un mundo inferior (nuestra Tierra es uno de ellos) para que ocupe un cuerpo denso y mortal. De no aprender, podría durar así cientos y miles de años. Ahora bien, quiero hacer una acotación. Que no se crea que muchos santos y santas no fueron en una o más vidas precedentes delincuentes, criminales u homicidas. Debemos aceptar que los caminos hacia la Gloria no son necesariamente rectilíneos sino más bien tortuosos. Todos acá hemos pecado de un modo u otro en un momento u otro y lo que divide lo bueno de lo malo es del grosor del filo de una navaja, que sirve para cortar pepinos y cebollas y también para hundirla en la carne de un pobre humano que nos resulta peligroso, antipático u odioso. Continúo con los siguientes comentarios sobre el Kraken que se encuentran en Wikipedia, en español y en inglés.


El Kraken 1. Pintura de la legendaria fiera marina de la mitología escandinava. Anónimo. 2006.


El Kraken 2. Un pulpo de tamaño colosal. Pintura del artista francés Pierre Denys de Montfort. 1810.







La Leyenda del Kraken. El poema del poeta inglés Alfred Tennyson (1809-1892), publicado en 1830, se basa en los legendarios monstruos marinos que se cuenta han sido vistos frente a las costas de Noruega e Islandia. Según reportes marinos, los Kraken eran criaturas enormes que cuando atacaban un barco rodeaban el casco con sus brazos tentaculares y lo ponían de cabeza en el mar. El legendario Kraken es probablemente lo que hoy llamaríamos un calamar gigante. De acuerdo a la página en inglés sobre el Kraken esta imagen está basada en una criatura que marineros franceses dijeron haber visto agrediendo su barco frente a la costa de Angola. En Furia de Titanes (Clash of the Titans), mostrada en 2010, el Kraken es la criatura más mortífera, creada de la carne de Hades, para derrotar a los titanes. Es tan poderoso que hasta los dioses le temen.


El Kraken es una criatura marina de la mitología escandinava y finlandesa descrita comúnmente como un tipo de pulpo o calamar gigante que, emergiendo de las profundidades, atacaba barcos y devoraba a los marinos. La leyenda puede realmente haberse originado de avistamientos de calamares gigantes reales que se estima tendrían de 13 a 15 metros de largo, incluyendo los tentáculos.


Kraken es la forma en artículo definitivo de krake, una palabra escandinava que designa un animal enfermizo, o algo retorcido. En el alemán moderno, Krake (plural y declinado en singular: Kraken) significa pulpo, pero puede también referirse al legendario Kraken. El nombre Kraken suele asociarse popularmente a la especie de calamar gigante "Architeuthis Dux", de la cual hoy en día poco se sabe, debido a la gran profundidad en la que habita.


Como se mencionó ya, un Belial o un Anticristo es un sinónimo más para el Kraken, una criatura de baja e híbrida categoría cósmica, soez, perversa, terrible, enfermiza, apostrófica, que lo quiere tener y poseer todo, escudriñar todo, decidir todo, perseguirlo todo, acuñarlo todo, desorbitarlo todo, en vista de que es una psicópata, paranoica, tirana, vampiresca, dictadora y déspota de oficio y solamente confía en sus ansias y caprichos (por ser lunática, cambiante y oscilante) y en sus secuaces y matones que deben seguirla ciega y sordamente para seguir dominando, asfixiando, devorando y derramando como licántropa sangre de inocentes que la alimentan y engordan. Mientras más destroza, más fuerte se vuelve; pero, al mismo tiempo, mientras más oscura su luna mental, más cerca de su inminente aniquilación y exterminio ya que no hay nada más peligroso e incierto que una luna negra o un cielo sin luz o luz brumosa, como cuando se esparce la ceniza volcánica, la lluvia ácida, los vientos huracanados y las tormentas eléctricas que parecen romper el Firmamento en varios pedazos, ponerlo patas arriba y tornarlo plomizo. Lo cual me hace pensar que estos monstruos y enemigos número uno tienen un parentesco con los aciagos Tiempos Tenebrosos de nuestra Protohistoria y el gigantismo de los ogros durante la Era Secundaria y final de la Era Terciaria; o sea, cuando la Luna (no la actual cuarta) estaba mucho más cerca de la Tierra y el magnetismo lunar hacía que todo acá fuera más grande, incluso los hombres y las mujeres. Como no todos los mutantes murieron o desaparecieron quedaron unos cuantos horrores deambulando buscando carroña fresca que se reprodujeron y tomaron materia evolucionada, maleable y de menor tamaño: son los Atilas, Nerones, Commodos o Trujillos y Himmlers de nuestra demencial y equívoca Historia.


La Historia del planeta es más lunática y catastrófica de lo que imaginamos. Está llena de individuos aciagos, de lunas negras, arañas monas y antropófagos que no toleran la luz refulgente del sol y de los luceros en general y eso hace que sea hasta normal y natural que tarde o temprano ellos mismos provoquen sus caídas y desapariciones pues nunca terminan bien. Ni siquiera Joseph Stalin escapó al veneno, Lavrenti Beria a una bala o Reinhard Heydrich a una bomba. Es la Ley del Bumerán que actúa sin contemplaciones y vacilaciones. Al tornarse en enemigos feroces de los demás, aunque lo disfracen de mil y una formas, estos Kraken no son más humanos y por ende no pueden ser tratados con miel y cambures, pues dejaron de lado todo contacto con nosotros y nosotras y se encerraron en sus torres huecas de marfil y sórdidas cárceles. La Humanidad debe madurar más, no ser tan boba, infantil e ilusa, tan masoquista como inculta, seguir adorando a Moloch o Moloj, a sus enviados y enviadas, debe salir del atolladero donde se metió y liberarse de las ataduras y cadenas del Diablo. Nada de lo leído, relatado y escuchado hasta la fecha, en este momento de la Historia, no sucedió ya en el pasado, en algún u otro país, cultura, civilización, edad. La Nueva Era que viene no le dará cabida a los asesinos y malandros en masa así como a las potencias malignas que los usan como títeres para infectar, matar y descerebrar a millones de espíritus y almas terrícolas. ¡Es hora de que los Kraken queden atrapados e inutilizados por siempre para que la Humanidad quede liberada de los traficantes de almas y esclavistas extraterráqueos como de sus marionetas y aprendices de brujo y bruja en el planeta!


Pero, como dije antes, el problema mental nuestro es bastante más espinoso, complicado, enrevesado, contradictorio, maleable y frágil de lo que parece a simple vista. Yo diría que la mayoría de los humanos sigue inveterados patrones animalísticos de conducta y pensamiento y eso se entiende ya que somos híbridos, todavía medio simiescos, con una porción de celestes, demasiado rudos y rústicos, brutales y agresivos para considerarnos humanos y sensibles de un todo. No me parece que hemos dejado completamente atrás el autralopiteco, el neandertaliano y el cromañón en nuestra piel, huesos y sangre, pues basta ver cuán carnívora y matona sigue siendo la sodicha especie que se atribuye ser «homínida». ¡Dile tú a una gran mayoría de los terrícolas que tendría que dejar de comer carne cruda o cocida para ver cuán arrecha se pone, cuán desorbitada se vuelve! ¡Eso sería inconcebible! Por eso, creo yo, seguimos siendo trogloditas viviendo en rascacielos y ciudades con pocos jardines, parques de recreación, auditorios, teatros y salas de concierto. Se relega la cultura al último puesto en las noticias porque parece que fastidia aunque la verdad sea dicha que con los Beatles, Rolling Stones, el rock-and-roll y Apple la cosa parece estar cambiando y los muchachos y muchachas de hoy están más despiertos y son más curiosos y contestatarios que sus bisabuelos y tatarabuelos que nacieron con los chãkras más apagados. Basta leer y oir a los comentaristas deportivos para darse cuenta de la profusión de improperios y términos guerreros y soeces que usan constantemente, como “verdugo”, “matar”, “fusilar”, “liquidar”, “envenenar”, ad nauseam. Nuestro vocabulario de todos los días está plagado de ofensas, injurias, insultos, vejámenes y desprecios, incluso cuando se trata de demostrar afecto o cariño por alguien. En el comercio y las finanzas el objetivo es competir pero no limpia y honorablemente sino al contrario quitarle tajadas al otro u otra y ver cómo se puede dejar tirado en el parqué al pobre desgraciado y, si en el camino nos podemos acostar con su pareja, no lo pensamos dos veces, lo hacemos y que se limpie el culo el guevón ese. En la política, ni se cuente. Todo es válido y permitido con tal que se le quite o robe al otro su puesto, salario, carro, plata, fama, posición, público. En nuestro mundo tan bestial, primario y primitivo el color rojo sobresale (como en Venezuela, China, Corea del Norte, Cuba, Rusia, menos ahora) y ganar, sobresalir, despuntar, es muchas veces (hay excepciones) sinónimo de agresión, matanza, despellejo, convenios irrespetados, traiciones, etc. Y así como se piensa que un líder debe comportarse cual pez espada o barracuda sin control, tipo Che Guevara, pero con sobrada malicia y astucia felina, tipo Pablo Escobar, sacaré un dato curioso protagonizado por un feroz líder nazi que poco faltó para que se convirtiera en el segundo de Adolf Hitler, si no lo hubieran herido de muerte en un atentado en Praga a causa del odio que suscitaba su sistemática implacabilidad.


Durante la Segunda Guerra Mundial, la Operación Antropoide consistió en el atentado a uno de los más poderosos nazis, Reinhard Heydrich, el jefe de la RSHA, el Protector de Bohemia y Moravia y uno de los jefes de la Solución Final”. Esta última consistió en eliminar a 6 millones de judíos principalmente en campos de concentración o exterminio surtidas de duchas y cámaras de gas con dióxido de carbono, amén de masacres, torturas, hambre, ghettos, cárceles, deportaciones en masa y experimentos etnogenéticos. Por extraño o inusual que parezca los conjurados que querían matar a Heydrich le dieron el nombre de «antropoide» a quien fue el brutal y supremo estratega de un genocidio que parecía haber salido de alguna pesadilla de Lovecraft o teletransportada desde nuestra pasada Edad de Piedra. Traigo esto a colación porque a menudo la diferencia entre lo moderno o civilizado y lo antiguo o salvaje es mínima. Los nazis, por su interés y dedicación al ocultismo, la supremacía racial aria y las artes maléficas en general, creían ciegamente que el pueblo hebreo, así como el gitano, pertenecían a especies humanas decadentes que no debieron haber sobrevivido a los cataclísmicos holocaustos geofísicos que acabaron con la Lemuria y en consecuencia aplicaron métodos rudos y sumamente crueles o inhumanos para que sus creencias triunfaran y pudieran mandar en el mundo. Tanto Heydrich como Hitler tenían sangre judía que corría por sus venas. Se cree que éste último descendía de una cocinera y ama de llaves, de nombre Maria Anna Schicklgruber, aparentemente fecundada por su patrón el Barón Salomón Mayer von Rothschild, la cual dio a luz en 1837 a un varón de nombre Alois Schicklgruber. No puedo certificar en un 100% la validez de esta información que se dice se conocía a sotto voce en la Gestapo y muy altas esferas nacionalsocialistas pero no me sorprendería que fuera cierta y convalidaría que no hay acto humano trascendental que no tenga una pisca de razón secreta, una humillación. El odio y desdén de Hitler hacia los judíos no podía ser gratuito y totalmente irracional y con esta información algo brumosa se entendería el porqué de la vergüenza y dolor que Hitler sentía por el pasado de su mamá y de paso hacia su persona porque en todo complejo de inferioridad hay un subrepticio complejo de superioridad. Por otro lado, explicaría su obsesiva atracción por ellos y el lado oscuro y siniestro de los Rothschilds que en más de una ocasión fomentaron conflictos, hicieron negocios con sus mismos enemigos y lograron el apoyo por debajo de cuerda por parte de la banca alemana a la causa nazi. Aunque Ud. no lo crea, los Rothschilds y la pintoresca Helvetia fueron unas de las cajas fuertes del nazismo: el manejo del dinero es cuestión de hábiles gnomos inmorales o amorales sin ley ni patria. En fin, los vínculos genéticos no se tapan así no más y se manifiestan de mil y una maneras. Desde mis años de estudiante en Hotchkiss había estimado que el odio visceral y la sed de venganza de Hitler había sido más que literaria, novelesca, histórica, una cuestión escolástica. Pensaba que hubo algo más que lo ligó a él y algunos de sus colaboradores con el antiguo pueblo semita y sus perennes contradicciones hasta el día de hoy, donde el verdugo y la víctima se mezclan indisolublemente, y donde más de un judío ha matado a otro judío, como en la historia verídica de Caín y Abel. En mi vida pasada, aunque muy joven, conocí a Heydrich, y puedo atestiguar que era un hombre de hierro y acero y tan cruel, metódico y arrogante que inspiraba terror y estupor. No me extraña que haya sido uno de los cerebros más macabros, un verdadero antropoide cazador al mando de un magistral plan de exterminio, la Solución Final nacionalsocialista, que quiso devolvernos a la Prehistoria. Pero el peligro continúa aunque con otros protagonistas…


Crédito: http://es.wikipedia.org/wiki/Operación_Antropoide

Crédito: http://es.wikipedia.org/wiki/Reinhard_Heydrich